Bajo el brillo de los pabellones de FITUR 2026, celebrada en Madrid, una delegación no oficial de presidentes municipales tlaxcaltecas protagonizó un episodio que desnuda las entrañas del poder local: el uso discrecional de recursos, la retórica vacía y un sistema de rendición de cuentas roto.
Mientras el gobierno local izaba la bandera del deslinde, en los municipios crecía la indignación por una fiesta europea pagada con la opacidad. El guion oficial: “Cada quien su vuelo, cada quien su justificación”
Antonio Martínez Velázquez, coordinador de Comunicación del Estado, fue claro: el gobierno estatal solo avaló a tres funcionarios. El resto, de acuerdo con su relato, fueron turistas con credencial de feria.
Mauricio Pozos Castañón, el edil de Amaxac de Guerrero, se erige como el símbolo de esta contradicción.
Autoproclamado heredero local del lopezobradorismo, su discurso es un mantra de recortes y donaciones salariales. Pero en la práctica es contradictorio y huele a privilegio de viejo cuño.
Su viaje a Madrid no fue producto de una convocatoria abierta, sino de lo que sus mismos colaboradores describen en redes sociales como una “relación de afecto y complicidad” con el titular de la PROPAET
Un eufemismo para el amiguismo que abre puertas —y billeteras—. Amaxac no es Pueblo Mágico, su infraestructura básica cojea y sus finanzas municipales son cuestionadas públicamente.
Sin embargo, encontró fondos (¿propios? ¿municipales? Nadie lo sabe con certeza) para un viaje cuyo costo equivale a varios salarios anuales.
El contraste es grotesco. Días antes de embarcar, un informe de labores en San Damián Tlacocalpan terminó en trifulca y custodia policial.
Ciudadanos y regidores le reclamaban el congelamiento del presupuesto comunitario y el maltrato a esos representantes populares. Ahora, esos mismos miembros del cabildo buscan sancionarlo por ausentarse sin permiso.
La imagen es potente: el alcalde “austero” huyendo de su pueblo entre empujones para luego aparecer sonriente en stands españoles.
El expediente Pozos Castañón es ilustrativo del modus operandi y una vergüenza para la 4T.
1. Opacidad financiera: Exfuncionarios como el extesorero Marco Antonio Báez Ramos denunciaron presiones por “manejos irregulares”.
El aguinaldo de trabajadores municipales, dicen, se pagó incompleto. Pero para el viaje a FITUR, el dinero apareció.
2. Error y castigo vertical: Cuando izaron la bandera al revés en el Grito de 2025, el alcalde anunció descuentos salariales a sus subordinados. La responsabilidad, según él, siempre es del equipo, nunca del capitán.
3. Victimización como estrategia: Tras la gresca en San Damián, sus aliados no pidieron disculpas; intentaron pintar a Pozos como la víctima. Ahora, su viaje es una “invitación personal”. La narrativa se adapta para sobrevivir.
La pregunta incómoda: ¿Quién rinde cuentas realmente?, ¿quién pone orden en Amaxac, ese territorio que antes tenía venta de huertos orgánicos y ahora pasó a la opulencia en Europa?
El gobierno estatal lava sus manos con precisión quirúrgica. Martínez Velázquez fue claro: “las explicaciones precisas corresponden directamente al edil”.
Pero en un estado pequeño como Tlaxcala, donde las redes políticas son densas y los favores son moneda corriente, ese deslinde suena a complicidad pasiva.
¿Nadie en la administración local preguntó por qué un alcalde con tantos frentes abiertos viajaba a una feria turística sin proyecto, ni proyección oficial?
La ciudadanía de Amaxac y los presidentes de comunidad no tienen el lujo de la despreocupación. Ellos ven pozos sin tapar, calles sin arreglar y pagos pendientes. Para ellos, las fotos en FITUR no son promoción turística, son la prueba de un desvío de prioridades.
La historia de estos viajes a FITUR es un microcosmos de la política mexicana local. Habla de alcaldes que juegan a ser estadistas internacionales mientras sus municipios se resquebrajan.
De un gobierno estatal que se escuda en tecnicismos para no ejercer control político. Y de una sociedad que, aunque cada vez más vigilante, choca contra el muro de la opacidad y la impunidad.
Lo de Beatriz Paredes es otro boleto, está bien, Pozos es un héroe de la autonomía municipal. Pero Beatriz es el orgullo del viejo régimen, ¿por qué presumirlo en una 4T que quería deslindarse de la mafia del poder?.
Entonces entendemos que la prioridad es política, y la sociedad que siga en su lucha, creyendo en idealismos, aquí lo que cuenta es dar mensajes políticos, a costa del dinero público.

