“La interrupción de su tratamiento impactaría de manera directa en su calidad de vida e incluso podría desencadenar en un fatal desenlace. La empresa lo sabe y poco le importa”, afirman familiares.
Enfermos renales oriundos de Tlaxcala que recibían el tratamiento en la entidad serán trasladados al vecino estado de Puebla para recibir el servicio, esto mientras la clínica se establece en una nueva dirección, sin que haya una fecha exacta.
La noticia dada a conocer a través de un oficio en el que también se les da a conocer que el traslado será proporcionado por la empresa y que se podrá contar con el apoyo de un acompañante por cada paciente o, en su defecto podrán trasladarse en su propia unidad vehicular, no especifica la cantidad de gasolina que se le entregaría en este vale.
De acuerdo con los enfermos y sus familiares, este traslado repercute en la economía de las familias pues además de los tiempos de traslado, el viaje significa un gasto de alimentación para el paciente y para la persona que le acompañe, algo en lo que no repara la empresa que ofrece el servicio.
Los pacientes afectados son quienes hasta hace unas semanas recibían sus tratamientos de hemodiálisis dependientes de la Clínica de Pensiones Civiles de Tlaxcala, ubicada en Tizatlán, sin embargo fueron notificados sobre el cambio de domicilio de la empresa, lo que generó preocupación y molestia pues el tratamiento es de vida o muerte para los enfermos renales.
Actualmente son una veintena de pacientes de distintas edades los que están siendo afectados por estas modificaciones que la empresa ha tomado de manera arbitraria, sin que hasta la fecha haya dado una fecha exacta para su reinstalación pese a la urgencia del servicio para los afectados que reciben sus sesiones de 7 a.m. a 11 a.m., de 11 a.m. a 3 p.m., y los lunes y jueves también de 3 p.m. a 7 p.m.