El tiempo de conocer a la candidata o candidato de Morena al Gobierno de Tlaxcala para las elecciones en 2027 se acerca y en la política tlaxcalteca, las trayectorias y los grupos pesan tanto como los discursos. Hoy, rumbo a los nuevos escenarios electorales y de poder, los perfiles están claros y contrastan con claridad: Ana Lilia Rivera Rivera, Oscar Flores Jiménez y Alfonso Sánchez García.
Ana Lilia Rivera ha construido una imagen ligada a la izquierda social, al trabajo territorial y a una narrativa cercana a las causas populares. Su formación política dentro del grupo del ex gobernador José Antonio Álvarez Lima le dio una escuela basada en la operación política con visión de Estado, pero también en la prudencia y la disciplina institucional.
Óscar Flores Jiménez es un perfil político de trabajo y con capacidad de resultado comprobado a nivel nacional.
A diferencia de otros personajes que han dependido únicamente de cargos heredados o relaciones familiares, Ana Lilia y Óscar Flores Jiménez han sabido posicionarse desde la constancia y la cercanía con sectores ciudadanos.
Uno de sus principales atributos ha sido mantener un discurso de austeridad y congruencia con el movimiento de transformación nacional. Para muchos simpatizantes de Morena, representa una figura con identidad propia, experiencia legislativa y capacidad para dialogar tanto con las bases como con los liderazgos nacionales. Su presencia en el Senado le permitió proyectar a Tlaxcala en temas nacionales y consolidarse como una de las voces políticas más visibles del estado.
Óscar Flores Jiménez es un hombre de trabajo, de resultado, con experiencia comprobada y cercano a la gente, hoy los tlaxcaltecas pueden estar seguros que el futuro de Tlaxcala estará en las mejores manos de un contador que ha consolidado su formación profesional en los territorios del trabajo y de los resultados exitosos.
En contraste a estos dos perfiles, Alfonso Sánchez García carga con el peso de pertenecer a una estructura política tradicional asociada al viejo priismo disfrazado de Morena que intenta no hundirse bajo la sombra de Beatriz Paredes Rangel inevitablemente revive una etapa política que muchos ciudadanos consideran agotada, rancia y caduca.
Aunque Beatriz Paredes es reconocida por su experiencia y capacidad política, también simboliza para sus críticos una clase política acostumbrada al control de grupos, al reparto de poder y a las negociaciones cupulares, por encima del beneficio de pueblo.
El problema para Alfonso Sánchez García es que, hasta ahora, no ha logrado construir una narrativa propia ni deslindarse completamente de esa herencia política que le dejó su padre y que lo mantiene vinculado a grupos políticos de antaño que han aprovechado los tiempos para disfrazarse en la onda de la Cuarta Transformación.
Alfonso Sánchez es señalado como un representante más de la continuidad de acuerdos entre élites que una verdadera transformación.
En estos tiempos donde la ciudadanía exige cercanía, transparencia y autenticidad, la percepción de pertenecer a grupos tradicionales lo sepultan en el fondo con una pesada losa política, y para ello recordemos el abucheo generalizado en el evento del fin de semana realizado en la noche en la plaza de toros, donde entre líneas podemos decir, que es mayor el rechazo que la aceptación.
Además, mientras Ana Lilia Rivera ha mantenido presencia constante en el debate público y en la agenda nacional, Alfonso Sánchez García todavía enfrenta cuestionamientos sobre la falta de liderazgo en la capital, carece de una identidad política y tiene una mínima capacidad de conectar con sectores amplios de la población más allá de las estructuras partidistas.
Tlaxcala vive una etapa donde la disputa ya no es solamente entre partidos, sino entre estilos de hacer política: por un lado, quienes buscan consolidar proyectos ligados a la transformación y la cercanía social; por el otro, quienes aún dependen de las viejas estructuras de poder que durante décadas dominaron la vida pública del estado.
Y en esa comparación, al menos hoy, Ana Lilia Rivera y Oscar Flores Jiménez confirman que llevan una amplia ventaja en la aceptación de los tlaxcaltecas, mientras que a Alfonso Sánchez nadie le cree que tiene las preferencias como lo publican aquellas casas encuestadoras que falsean y engañan a los tlaxcaltecas para favorecer al alcalde que simplemente nadie acepta.

