* Los tres centros evaluados reprobaron; el Cereso de Tlaxcala obtuvo la peor calificación, con 4.89 puntos de 10
El sistema penitenciario de Tlaxcala se encuentra en foco rojo, luego de que ninguno de los tres centros de reinserción social supervisados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) alcanzara una evaluación aprobatoria en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP) 2025.
La entidad obtuvo una calificación promedio de apenas 5.02 puntos de 10, resultado que exhibe problemas de sobrepoblación, deficiencias sanitarias y alimentarias, insuficiencia de personal de seguridad y custodia, así como fallas en los mecanismos destinados a lograr la reinserción social de las personas privadas de la libertad.
El peor resultado correspondió al Centro de Reinserción Social de Tlaxcala, con 4.89 puntos. Le siguieron el Centro Femenil de Reinserción Social, con 4.99, y el Cereso de Apizaco, con 5.18. En conjunto, la evaluación revela deficiencias que alcanzan prácticamente todos los componentes revisados por el organismo nacional.
De acuerdo con información de La Jornada de Oriente Tlaxcala, la CNDH documentó problemas relacionados con la integridad personal, condiciones de estancia, gobernabilidad, reinserción social y atención a grupos con necesidades específicas. El diagnóstico también advierte que la sobrepoblación y el hacinamiento repercuten directamente en las condiciones de vida, el acceso a servicios, la seguridad y las posibilidades reales de reinserción.
Tres centros, tres focos de sobrepoblación
Los propios datos del diagnóstico muestran que los tres establecimientos operaban por encima de su capacidad.
El Cereso de Apizaco tenía capacidad para 482 hombres, pero al momento de la supervisión albergaba a 500 internos, equivalente a una ocupación aproximada de 104 por ciento.
En el Cereso de Tlaxcala, la capacidad era de 438 personas y la población alcanzaba 504, es decir, alrededor de 115 por ciento de ocupación.
El escenario más crítico se registró en el Centro Femenil, diseñado para 65 mujeres, pero con una población de 87, lo que representa aproximadamente 134 por ciento de ocupación.
Apizaco: salud, seguridad y reinserción bajo la lupa
En Apizaco, la CNDH detectó deficiencias en los servicios de salud, alimentación, condiciones materiales e higiene, además de problemas en el área médica.
El organismo también señaló insuficiencia de programas para prevenir hechos violentos, carencias para presentar quejas por posibles violaciones a derechos humanos, falta de capacitación del personal y un número insuficiente de elementos de seguridad y custodia.
Entre los aspectos más delicados aparece la presencia de actividades ilícitas dentro del centro.
A esto se suman deficiencias en los expedientes técnico-jurídicos, separación inadecuada entre personas procesadas y sentenciadas, clasificación incorrecta de internos y falta o insuficiencia de actividades deportivas y educativas, así como problemas para fortalecer la vinculación de las personas privadas de la libertad con la sociedad.
Cereso de Tlaxcala, el peor evaluado
Con 4.89 puntos, el Cereso de Tlaxcala fue el centro peor calificado de los tres establecimientos revisados.
La CNDH encontró hacinamiento y sobrepoblación, además de deficiencias en salud, alimentación y condiciones materiales e higiénicas. También reportó problemas en la atención de personas en aislamiento y carencias en los mecanismos para prevenir y denunciar posibles violaciones a derechos humanos.
En materia de gobernabilidad, el diagnóstico señala insuficiencia de custodios, falta de capacitación y presencia de actividades ilícitas.
La reinserción tampoco sale bien librada: existen deficiencias en la separación entre procesados y sentenciados, clasificación inadecuada de internos, fallas en los planes de actividades y ausencia o insuficiencia de actividades deportivas.
El organismo también identificó atención insuficiente para personas indígenas, población LGBTTTIQ+ y personas que viven con VIH o sida, además de carencias en los programas de prevención de adicciones y desintoxicación voluntaria.
El Centro Femenil, con 134% de ocupación
El Centro Femenil de Reinserción Social obtuvo 4.99 puntos, quedándose también por debajo de una evaluación aprobatoria.
La CNDH encontró sobrepoblación, deficiencias en los servicios de salud y alimentación, así como condiciones materiales e higiénicas deficientes. También detectó problemas en cocina y comedores e insuficiencia de instalaciones necesarias para su funcionamiento.
A ello se suma la falta de personal de seguridad y custodia, capacitación insuficiente, deficiencias en los procedimientos disciplinarios y presencia de actividades ilícitas.
El diagnóstico pone especial atención en las condiciones para mujeres o menores que viven con ellas, así como en la atención de adultas mayores, personas con discapacidad y personas que viven con VIH o sida.
No todo fue negativo
Aunque el diagnóstico exhibe un panorama crítico, la CNDH también identificó algunos aspectos positivos.
En ninguno de los tres centros detectó cobros, extorsiones o sobornos. En Apizaco tampoco encontró condiciones de autogobierno o cogobierno.
Además, en los centros de Tlaxcala y Femenil fueron consideradas apropiadas las actividades laborales y de capacitación.
Sin embargo, el balance general deja una conclusión contundente: los tres centros penitenciarios evaluados reprobaron y el sistema estatal obtuvo apenas 5.02 puntos de 10.
Para la CNDH, el diagnóstico constituye una radiografía de las condiciones en que opera el sistema penitenciario y permite identificar problemas estructurales que deben ser atendidos mediante políticas públicas.
La evaluación evidencia la necesidad de mejorar las condiciones de estancia, garantizar servicios básicos, fortalecer la seguridad todo, convertir la reinserción social en una realidad y no solamente en el objetivo establecido por la ley.
