MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
Comparte esta nota

Todos los partidos políticos, pero particularmente aquellos que tienen presencia en el Congreso del Estado, están pagando su incapacidad de ponerse de acuerdo para aprobar una reforma electoral que, en el caso de Tlaxcala, ya suma dos Legislaturas locales sin poder concretarla. No hay ninguna disculpa en su omisión.

Los intereses partidistas particulares, e incluso la inhabilidad de algunos legisladores, han dominado los trabajos legislativos en materia electoral. Y si no hay que preguntarle a la hoy diputada federal petista Irma Yordana Garay Loredo, cuya incapacidad en su momento demostrada como presidenta de la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso del Estado rompió con la posibilidad de una reforma.

En la actual Legislatura el perredista Manuel Cambrón Soria se vio imposibilitado de una reforma en la materia, pues la voluntad mayoritaria de Morena y sus aliados impidió cualquier tipo de avance legislativo, siguiendo instrucciones de la titular del Ejecutivo.

Y eso que no fue realizado en su momento, afectará invariablemente el proceso electoral local, que iniciará formalmente este sábado. Ya lo afecta.

Como ejemplo está la indefinición en el nombre de los municipios donde los partidos políticos y coaliciones deberán postular exclusivamente a mujeres para buscar una alcaldía.

Es la hora que no hay acuerdos y el Consejo General del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) tuvo que emplazar a las dirigencias partidistas para que lleguen a arreglos.

No los habrá, eso es seguro, y la definición de esos municipios tendrá que provenir de los órganos jurisdiccionales, muy seguramente de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), porque el caso no concluirá en el Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET).

Ya sabremos si van solo 10 municipios o van los 26 que nunca han sido gobernados por una mujer. Esa lista es larga: San Pablo del Monte, Cuapiaxtla Xicohtzico, Tlaltelulco, Tetlanohcan, Atlangatepec, Zitlaltepec, Zacualpan, San José Teacalco, Xiloxoxtla, Apizaco, Contla de Juan Cuamatzi, Cuaxomulco, Huamantla, Ixtacuixtla, Lázaro Cárdenas, Natívitas, Papalotla, Huactzinco, Tecopilco, Nopalucan, Santa Apolonia Teacalco, Quilehtla, Tepetitla, Tepeyanco y Xaltocan.

Desde el primer día de noviembre el tema se planteó a los partidos políticos, y desde ese primer día dominaron los desacuerdos entre los partidos. Cada uno buscando su beneficio electoral para ganar el mayor número de jurisdicciones municipales.

La lógica indica que si en un periodo de 25 días no se pudieron poner de acuerdo, menos lo harán en 24 horas. Así que Morena tiene la ventaja en la definición de los municipios porque está apoyado por sus aliados PT, PVEM, Redes Sociales Progresistas, Fuerza por México y Nueva Alianza. A esos súmele al PAC y a Movimiento Ciudadano, con los cuales ya se hace la mayoría calificada para establecer los nombres de los municipios.

Así se está resolviendo el tema de las candidaturas de mujeres: en un turbulento escenario en el que aparentemente domina la democracia de las mayorías. Pero no es así, en este tema ese discurso de las mayorías en una democracia se ve rebasado por la práctica del agandalle. Como en tiempos pasados donde el priismo dominaba y era gobierno.

A ello hay que agregar la pusilanimidad con la que actúa el órgano electoral administrativo, que al parecer en este tema prefiere lavarse las manos, como pilatos, para no decidir.

Que decidan otros, es decir, los partidos y los órganos electorales, no el ITE. Así está por comenzar el proceso electoral local. Ya veremos qué más viene.