Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
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Este lunes habrá una manifestación más, otra que se suma a la larga lista de inconformidades que hay en Tlaxcala desde que esta administración optó por ignorar a los sindicatos. A los otros los tiene controlados, como son la 31 y 55 del SNTE.

La marcha de este día estará encabezada por los miembros de Pensiones Civiles del Estado que, de manera categórica, advierten la falta de garantías para desarrollar sus actividades de manera adecuada.

Entre las acusaciones a la administración estatal destacan la falta de aumento salarial, la escazes de medicamentos en las farmacias de Pensiones Civiles, cambios de adscripción y funciones de los trabajadores, así como la lentitud en cuanto a los tramites para jubilaciones y pensiones, entre otras “pequeñeses”.

No hay que ser miembros de la KGB o de la CIA para entender que la falta de “toma de nota” a los diversos sindicatos tiene una finalidad, aprovecharse de los trabajadores de los diversos gremios. Y hasta ahora les ha funcionado.

Sin una cabeza que los represente es fácil sacar ventaja para el patrón, ante cualquier inconformidad o malestar social, el gobierno tiene una respuesta fácil: si entre ustedes no se pueden poner de acuerdo ¿con quién negocio, con quién me entiendo… a quién ha reconocido la ley?.

Y el ciudadano de a pie le dará la razón a la autoridad porque no solo hay conflictos sindicales -obviamente propiciados por la propia autoridad estatal-, sino que además el Tribunal de Conciliación y Arbitraje (TCyA) a nadie le ha dado la razón.

¿Cómo podría  violentar el Estado, o los municipios, el mandato de tan alto encargo como es el de Miguel Ángel Tlapale Hernández al frente del Tribunal de Conciliación y Arbitraje?, Imposible, la ley es la ley.

La realidad es que el gobierno no quiere que los sindicatos solucionen sus conflictos, tampoco le inquieta que exista una toma de nota, mucho menos que entre los adversarios se pongan de acuerdo.

Mientras los bandos se mantengan opuestos, el gran vencedor es el gobierno estatal y no tiene que hacer mucho, si acaso ignorar el conflicto y eso les sale natural a Sergio González Hernández, responsable de la INgobernabilidad en la entidad.

Los miembros del sindicato 7 de mayo, los ex trabajadores del Colegio de Bachilleres (Cobat) que fueron despedidos en el sexenio de Mariano González Zarur, los trabajadores de Pensiones Civiles, los sindicalizados despedidos de Chiautempan, Apetatitlán, Huamantla, deben entender que los patrones no quieren una pronta solución a sus conflictos, así de sencillo.

¿Usted cree que Salvador Santos Cedillo (Huamantla), Gustavo Jiménez  Romero (Chiautempan), Ángelo Gutiérrez Hernández (Apetatitlán) o Sergio González Hernández (Segob) tienen una veladora prendida para que los conflictos al interior de los sindicatos se acaben y puedan iniciar una negociación entre trabajadores y patrones?, obviamente no.

Pero concretamente en el caso del Colegio de Bachilleres y del Sindicato 7 de mayo, hace mucho debieron darse cuenta de la estrategia que utilizan en el gobierno para dilatar cualquier solución.

 Mire usted que mandar a los inconformes a “mesas de dialogo” con Miguel Sánchez o con el propio Mario Cervantes, ¿para qué les sirve, o en qué les ha servido eso? esos dos señores no resuelven ni en sus casas. Como muestra está Blanca Águila que los “zapea” en cada ocasión.

Para un asunto de tanta relevancia, como lo son estas instituciones, ya debió haberse involucrado a José Rufino Mendieta Cuapio, que cobra como Consejero Juridico de Gobierno del Estado.

Tampoco es que el ex magistrado sea un virtuoso como jurista, sin embargo en la cadena de mando él es responsable directo de los asuntos juridicos y para eso le pagamos con nuestros impuestos una cantidad sifnificativa de dinero.

¿Por qué los agraviados aceptan mesas que resultan redundantes y absurdas, con personas que no pueden tomar deciciones, a quién le sirve eso?, a ellos con contundencia les digo que no.

Ya no estamos en los primeros meses de la administración y los problemas generados por los funcionarios -mayores y menores- no se acaban, pareciera que la gobernadora está rodeada de muchos, pero apoyada por pocos.

La materia gris escasea en estos momentos y el tiempo es un lujo que a la administración se le está agotando, como también la paciencia a los tlaxcaltecas.

Salud, seguridad y gobernabilidad resultan ser materia de escándalos de manera recurrente y las soluciones no se asoman por ningún lado.

Lorena Cuéllar Cisneros es una gobernadora con sensibilidad, experiencia y conocimiento de la realidad que le tocó a Tlaxcala, quizá sería momento de que sus funcionarios se tomaran en serio sus encargos, que la apoyen o en el último de los casos que den un paso de costado.

Mucho ayuda el que no estorba y sobre todo el que no quiere apagar un incendio con gasolina.

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