MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Aquellos que piensan que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es lo mismo en el norte que en el sur, o el centro de México, se equivocan. Aunque los arribistas piensen que diciendo esa mentira purificarán su indeseable llegada, ninguno de los verdaderos fundadores se come esa falacia.

Rocio Nahle, gobernadora de Veracruz lo ha dicho de manera muy clara, contundente y explicita. No piensa dejar de lado los agravios recibidos de parte de los Yunes en el contexto de la campaña electoral que la llevó al palacio de gobierno.

“Si ellos en México se acercan, qué bueno. Que si han votado a favor, qué bueno. Y qué bueno que hayan votado a favor de todas las propuestas que ha hecho la Presidenta porque yo creo que ya se lo debían al pueblo de México y Veracruz. Qué bueno que están votando a favor, es lo menos que deberían de hacer. Yo respeto a los compañeros, ellos tienen que hacer su trabajo en el Legislativo, tienen que buscar los votos, tienen que buscar la mayoría, es muy importante avanzar en las reformas, pero el tema electoral en el estado es otra cosa, no es cupular, ni es lo que diga Rocío Nahle”.

Y fue esta declaración la que da pie al análisis que hoy he hecho y muchas voces en distintas partes del país sostienen. Lo electoral no puede justificar el arribo de indeseables, impresentables e innombrables al Movimiento que fundó el líder natural de la 4T.

Mientras en la federación, específicamente en San Lázaro y el senado de la República, los Yunes son vistos con oportunidad de lograr mayoría calificada y con eso justifican su adhesión, en Tlaxcala no ocurre lo mismo. Aquí los convocados por Morena Tlaxcala no hacen ninguna diferencia y si merman en mucho la imagen del partido guinda.

Nicolas Gutiérrez de Casa, que fue invitado por Juan Carlos Jiménez, y otros de ese nivel no pueden justificar la invitación hecha por Marcela González Castillo poniendo como excusa que sumen a la causa, o que voten y por esa razón sean valiosos, no.

El congreso estatal tiene las mayorías necesarias para modificar lo que les venga en gana y es penoso que los acuerdos no sean en función de beneficios sociales, solo políticos, gran parte de sus definiciones se hacen por así convenir a los intereses muy, pero muy personales de cada miembro del poder legislativo.

La legislatura actual, que es la número LXV, pasará a la historia por ser una de las más experimentadas, pues no solo reúne a los reelectos sino a los que ya han tenido experiencia en la máxima tribuna. Y sin embargo su experiencia solo ha servido para generarse dividendos, a través de las negociaciones y pago de facturas. De nada sirve tener experiencia cuando el cuerpo es frágil ante el olor al efectivo, o los favores.

Así que el ejemplo del ex panista y ex candidato a la gubernatura de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Márquez, nos demuestra que incluso la “violencia política” es perdonada en la 4T. Siempre y cuando justifique que la nueva adquisición es “útil”.

¿Qué explicación habrá en Tlaxcala para los que ni son útiles, ni leales, ni incluyen buena fama para los tlaxcaltecas adheridos a Morena?. La excusa sonará muy bien, pero la realidad es que los líderes de la 4T local preparan el terreno para una posible salida, luego de que les impidan colocar a su candidato que no crece, no simpatiza y no da resultados.

Por cierto, en pleno 2018, cuando Yunes Linares aún era Gobernador de Veracruz, llamó “loco y vividor del sistema” a Andrés Manuel López Obrador y no sólo eso sino que pagó campañas negras en contra del tabasqueño durante la campaña presidencial de ese año. ¿Tan fácil resulta olvidar a las dirigencias?. Creo que a la gente no tanto.

Pero incluso en esa mentada justificación, en el ámbito nacional, al menos Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán atestiguaron las nuevas adhesiones de Cinthia López, Gerardo Fernández Noroña y Alejandro Murat.

En Tlaxcala eso no ocurre, aquí es Marcela la que invita, Marcela Gonzáles la que celebra y Marcela Gonzáles Castillo la que aplaude sus adhesiones, sin que una sola de estas genere entusiasmo o sea producto de una negociación que redunde en beneficio de los tlaxcaltecas. Los hechos ahí están.