Luego de los videos, fotos y textos que circularon en redes sociales, donde afirmaban que el Zoológico del Altiplano era un crematorio o cementerio para animales, el día de ayer los especialistas en la materia salieron a dar su opinión y aunque se esperaba un pronunciamiento contra los líderes comerciantes o aquellos que los han atacado de manera directa, se optó por explicar las mentiras y nuevo esquema del Zoológico, sin agraviar a ningún involucrado.
Lo primero que se dijo para dejar claro el tema fue: los zoológicos han evolucionado y dejaron de priorizar colecciones de animales exóticos para convertirse en verdaderos centros de conservación y educación ambiental, en esta modalidad Tlaxcala emerge como un ejemplo paradigmático.
No tiene que ver con el gobierno, sino con quienes de manera profesional se encargan de este Zoológico y que gracias a eso se posicionan como aliados clave en la preservación de especies.
De todos los involucrados hay al menos dos que tienen formaciones sólidas y una visión actualizada. Esta transformación no es casual: responde a una evolución global donde los zoológicos integran ciencia, ética y sostenibilidad para combatir la extinción y fomentar la conciencia pública.
La nueva percepción de los zoológicos como “centros de conservación” marca un parteaguas. Antes vistos como prisiones para animales, ahora se reconocen por su rol en programas ex situ —es decir, fuera de hábitats naturales— que incluyen reproducción en cautiverio, reintroducción de especies y la investigación científica.
Organizaciones como la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (WAZA) enfatizan esta resignificación, donde el enfoque pasa de la exhibición a la educación y la restauración ecológica.
En México, esta tendencia se materializa en espacios regulados por autoridades federales como la SEMARNAT y PROFEPA, que aseguran auditorías constantes y estándares éticos elevados.
Lejos de las críticas animalistas que a menudo parten de la desinformación, estos centros demuestran que el manejo de especies silvestres difiere radicalmente del de mascotas, priorizando el bienestar colectivo y la biodiversidad.
Al frente de esta vanguardia en Tlaxcala se encuentran Sonia Tepatzi Carranco, directora del Instituto de Fauna Silvestre para el Estado de Tlaxcala y del Zoológico del Altiplano. Con una formación académica robusta —Licenciada en Comercio Exterior y Aduanas por la Universidad Iberoamericana (1994-1998) y en proceso de Maestría en Ingeniería Financiera en la misma institución desde 2020—
Esta combinación de habilidades administrativas y éticas la posiciona como una líder capaz de navegar los desafíos financieros y regulatorios de la conservación moderna. Que bueno que se quedó en Tlaxcala.
Igualmente destacable es Ezequiel Julio Moreno Pérez, pedagogo de la conservación y jefe del Departamento de Conservación en el Zoológico del Altiplano. A él muchos lo ubican por su participación en programas de Tv Azteca o Televisa donde ha fomentado la conservación de diversas especies.
Con más de 15 años dedicados a la protección de la fauna silvestre, Moreno se define como educador ambiental y gestor de fauna silvestre, roles que ha consolidado a través de programas educativos y colaboraciones con entidades como PROFEPA.
Su formación en pedagogía aplicada a la conservación lo ha llevado a impulsar iniciativas como capacitaciones sobre especies endémicas, incluyendo la protección de colonias de murciélagos asociadas al agave, y respuestas a incidentes ambientales en Tlaxcala. Un verdadero apasionado de su chamba.
Estos perfiles de primera línea ilustran cómo la formación multidisciplinaria —que abarca ética, administración y educación— sustenta la nueva era de los zoológicos.
Pero con todo esto en Tlaxcala, el Zoológico del Altiplano no solo enfrenta controversias locales, como las derivadas de lluvias o remociones de árboles documentadas ante autoridades, sino que las convierte en oportunidades para demostrar transparencia y resiliencia. Nadie lo dice pero detrás de la desinformación hay otros intereses.
A nivel global, esta evolución ha salvado especies al borde de la extinción, como el panda gigante o el cóndor californiano, gracias a esfuerzos colaborativos entre zoológicos. Que padre sería ver que Tlaxcala se convierta en un territorio de conservación, sin emabargo eso ya no será posible pues los santuarios han demostrado su fracaso.
Sin embargo lo que ahora queda es preservar a las especies, cuidar a los huespedes y esto debe hacerse aun a contracorriente, peleando contra quienes desean que el Zoologico sea patrimonio de los comerciantes informales y no un espacio de esparcimiento para las familias y de protección para los inquilinos. No la tienen fácil los responsables.
Las tres de ley… 1- José Luis Garrido Cruz es el peor promotor de su imagen y con las cantinfleadas de ayer lo dejó confirmado. No es lo mismo ver a las bailarinas en una pista que tratar de explicar con qué elementos se puede aspirar a retomar su papel de remora.
2 Sus nuevas víctimas lo conocerán ahora a través de la Asociación Civil “Construyendo Sociedades de Paz”. Luego de lograr las 200 asambleas en Tlaxcala y las requeridas por el Instituto Nacional Electoral (INE) para acreditarse como partido político nacional veremos qué sucede.
3- Detrás de Carlos Augusto Pérez, Homero Meneses, Carlos Luna y los que estén por sumarse, Garrido hará fila para ver qué puede negociar al decir que pretende suceder a Lorena Cuéllar Cisneros como titular del ejecutivo local. Falta ver qué dicen las reformas para ver si a los partidos de reciente creación se les permite ir en alianza o coalición con otros institutos políticos. Aunque él no quiere más que negociar… sin cometer los mismos errores, como lo aceptó.


