MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
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La estupidez y el cinismo de este gobierno no tienen límites. Y otra vez la imagen de Fabricio Mena Rodríguez, secretario de Turismo de Tlaxcala, lo confirma.

Hace tiempo, cuando se conoció que lo habían timado en sus vacaciones por Europa con una agencia de hospedaje, la gente se rio. El golpe era solo a su bolsillo.

Ahora el asunto es distinto y mucho más grave: lo que se ha destapado afecta a los trabajadores del gobierno y a todos los tlaxcaltecas.

No es una opinión. Es un hecho que ya circula con pruebas. Utilizando el dinero público, el personal de las oficinas y el miedo a perder el empleo, el secretario y otros funcionarios arrancaron una “estrategia” para imponer a Alfonso Sánchez García en la sucesión gubernamental.

Todo sin el menor respeto a la democracia ni a las reglas que deben seguir los servidores públicos.

La evidencia es clara. Un mensaje atribuido a Fabricio Mena, enviado desde lo que parece su perfil de Facebook, empezó a correr en redes y en grupos de WhatsApp.

En la captura se lee que pide a un grupo de personas cumplir una meta de 44 casas visitadas por cada sección electoral.

El hermano del exgobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, del PRI, ordena informar avances en cortes programados y mandar evidencias de lo que hicieron a una persona llamada Karla Herrera.

El texto habla de cumplir los objetivos de una “coordinación estatal de logística”, pone fechas para entregar resultados y cierra la información. No se trata de un mensaje aislado.

Según denuncias de trabajadores que ya salieron a la luz, servidores públicos del Gobierno del Estado estarían siendo obligados a participar entre semana y los fines de semana.

Las tareas incluyen repartir volantes, hacer visitas domiciliarias y hasta colocar publicidad de Alfonso Sánchez García en vehículos particulares.

Diversos medios locales han dado constancia de este abuso. En grupos de Facebook de denuncias ciudadanas el mensaje original se ha compartido decenas de veces.

Los comentarios no se hicieron esperar: hablan de gobierno corrupto, de imposición de un “delfín” y de vergüenza ajena. Muchos se burlan y dicen que ahora todos manden sus “evidencias” a Karla Herrera. Las reacciones mezclan risa, enojo y hartazgo.

Todo esto ocurre justo en medio del proceso interno de Morena para elegir a su Coordinador de Defensa de la Transformación en Tlaxcala. La coincidencia no es casual.

El mensaje y las denuncias de los trabajadores alimentan la sospecha de que se está usando la estructura del gobierno para mover territorio a favor de un aspirante.

Si se confirma que el mensaje es auténtico y que funcionarios públicos están haciendo trabajo político-electoral con recursos y tiempo oficiales, las autoridades electorales deberían intervenir.

Porque cuando se usa el aparato del Estado, el miedo al despido y el sueldo de los trabajadores para imponer candidatos, ya no es una simple torpeza, ese acto es un abuso que le cuesta a todos los tlaxcaltecas.

Las tres de ley: a propósito de la imagen que circuló este fin de semana con los aspirantes a la coordinación estatal de Morena han surgido algunas dudas.

1-¿Por qué solo los mediáticos? ¿Por qué convocaron únicamente a Ana Lilia Rivera, Alfonso Sánchez, Raymundo Vázquez y Carlos Augusto Pérez, y dejaron fuera a los otros 7 aspirantes?

2- ¿Ya están definidos los finalistas? ¿Esta foto significa que solo estos cuatro avanzan, o todavía no hay dictamen oficial de la Comisión Nacional de Elecciones?

3- ¿Dónde quedó la transparencia?, Si la convocatoria exige publicar los registros aprobados y respetar paridad, ¿por qué actúan con opacidad y selectividad?