¿Qué pensaría usted si un grupo de ciudadanos sale a hablar de esfuerzo común, que no buscan un cargo público y que pondrán a Tlaxcala por encima de interés particulares o de grupo, pero son encabezados por la otrora titular de la extinta Procuraduría General de Justicia (PGJE) Alicia Fragoso Sánchez y Gisella Santa Cruz, ¿también extitular de la hoy extinta Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCyT)?
No piense que es chiste, de verdad esto sucedió ayer en la capital de Tlaxcala donde la política suele ser un café de chisme eterno con toques de resignación colectiva. Y así se presentó el nuevo invitado al banquete del 2027: Suma y Une por Tlaxcala.
Rostros no tan nuevos, pero limpios son los de la ex regidora, Mirza Amaral; la ex candidata al gobierno estatal, Erendira Jimez Montiel; una muy pero muy respetable estomatóloga, Aranzazu García Pulido que en su discurso expuso lo mejor del día y el galeno que sueña con la vía independiente, Fernando León Nava; además de Patricia Sanchez Chamorro y Juan Bernardo López Alducin.
Y pese a ellos lo que ayer atestiguamos fue un “Movimiento Ciudadano” que se presentó en rueda de prensa con la solemnidad de quien llega tarde a la fiesta pero insiste en que trae la mejor receta para salvarla. Afortunadamente hay médicos para hacer el quite por si las cosas no salen como quieren y más de uno se queda sin oxígeno de aquí a septiembre.
El anuncio tiene todos los ingredientes clásicos de la “tercera vía” tlaxcalteca: exfuncionarios de varios colores (porque en Tlaxcala todos hemos sido de todos en algún momento), empresarios que ya no aguantan más el silencio, académicos preocupados, comerciantes hartos de la ruleta de candidaturas impuestas y, por supuesto, voces con trayectoria que juran que esta vez no buscan puestos.
Claro, y el que respira aspira, como bien dijo uno de ellos con la honestidad que a veces se escapa en estas mesas.
El mensaje central es noble en el papel: defender la democracia, construir puentes entre ciudadanía y partidos, evitar que la oposición vaya fragmentada al matadero de 2027 y convocar a una gran alianza plural porque, según ellos, si no se unen, Morena se lleva todo de calle y a los demás les tocan las migajas.
Palabras más, palabras menos: “No venimos a confrontar, venimos a sumar… Tlaxcala primero”. Pero aquí viene lo ácido, porque en la política tlaxcalteca el azúcar se acaba rápido.
Primero, el timing es casi poético. Aparecen en febrero 2026, cuando las encuestas ya regalan a Morena entre 40% y 49% de intención de voto rumbo a la gubernatura (dependiendo de si lees Massive Caller, GobernArte o FactoMétrica), mientras la oposición se reparte el pastel en pedacitos de 8-17% cada uno.
PAN y PRI peleando por quién es el segundón menos perdedor, Movimiento Ciudadano tratando de posicionarse con caminatas y discursos de “somos la única alternativa real” o sus Karaokes de Despecho y el resto… pues es el resto.
En ese contexto, un grupo que dice “no somos contra nadie, somos a favor de Tlaxcala” suena más a salvavidas colectivo que a proyecto disruptivo.
Segundo, la composición del grupo. Ahí están nombres con pasado en PRD, PAN, PRI, incluso ecos de Morena temprana, exalcaldes, exdiputados y familiares de exgobernadores.
La narrativa oficial es “somos plurales, venimos de todos lados”. La lectura cínica —y muy tlaxcalteca— es: es el club de los que ya quemaron sus cartuchos en los partidos y ahora quieren volver a la jugada desde afuera, pero con mejor discurso.
Porque en un estado donde todos nos conocemos y los rencores duran generaciones, decir “somos ciudadanos sin partido” mientras varios tienen parentesco o cercanía con exmandatarios genera más cejas levantadas que aplausos.
Algunos analistas locales ya mencionan este grupo como posible “Caballo de Troya” o nuevo intento de reagrupar a la oposición fragmentada, pero con el escepticismo de quien ha visto nacer y morir mil “movimientos ciudadanos” que terminan en candidaturas independientes fallidas o en absorción por el partido que juraron combatir.
Al final, Suma y Une por Tlaxcala puede ser dos cosas: Un puente genuino que obligue a PAN, PRI y MC a sentarse a negociar una alianza real, porque ir solos en 2027 es receta de resultados marginales, como bien dijeron ellos: los sin partido.
O el enésimo club de exiliados políticos que usa el discurso ciudadano para reposicionarse, esperando que la ciudadanía —esa misma que vota con el estómago y no con manifiestos— les crea cuando digan “esta vez es diferente”.
No sabemos si esto funcionará, porque en la entidad la apatía es deporte olímpico y la desconfianza hacia la política es estructural, el verdadero reto no es convocar, es salir a los barrios, a las comunidades, a los mercados, y convencer a la gente de que no es otro acordeón más en la ruleta eterna de candidaturas impuestas.
Por lo pronto, bienvenidos al juego. Que el café esté fuerte, porque el 2027 se ve largo y el guinda ya calienta motores. Y si al final terminan absorbiendo o siendo absorbidos… bueno, en Tlaxcala eso no es fracaso: es tradición.


