Aunque la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha actuado con sigilo, a Marco Antonio Mena Rodríguez ya se le alista su expulsión de las filas tricolores. Será solo un procedimiento formal para hacerlo a un lado de esas filas, pues está claro que el ex gobernador ya está dentro del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y trabaja a favor del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Por eso es que la actual administración estatal no le ha interpuesto ningún tipo de procedimiento administrativo o judicial, a pesar de que en campaña la ahora gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros lo endilgó públicamente varias irregularidades financieras.
Defenestrado del tricolor desde que en 2021 dobló las manos y entregara el poder a una opositora del PRI, Mena Rodríguez quedó políticamente solo. Ya lo estaba después de las elecciones de 2018, cuando Morena arrasó en las urnas y López Obrador Llegó a la presidencia de la República.
Por eso su estrategia, a plena mitad de su periodo, fue hacer una alianza con la ex gobernadora Beatriz Paredes Rangel, la cual quedó evidenciada con la llegada de José Aarón Pérez Carro a la Secretaría de Gobierno en sustitución de Tito Cervantes Zepeda.
Esa alianza política aún prevalece, aunque no se sabe con qué intensidad. El rompimiento con el grupo del ex gobernador Mariano González Zarur no le dejó otra alternativa.
Paredes Rangel fue, en su momento, un enlace con Lorena Cuéllar, a tal grado que en las últimas semanas del gobierno menista, hubo una negociación para realizar nombramientos en dos nuevas notarías: una al propio José Aarón Pérez Carro y otra a Antonio Flores Sánchez, identificado como yerno de la entonces gobernadora electa de Tlaxcala.
No fue la única deferencia. También dejó libre el patronato de la Feria de Tlaxcala para la llegada de Josefina Rodríguez Zamora, hoy secretaria de Turismo dentro del gobierno lorenista.
Por eso no asombra la molestia de Mariano González Zarur para con Marco Antonio Mena. La relación política entre ambos quedó totalmente rota después de las elecciones de 2018. Pero su abandono a los brazos de Beatriz Paredes tuvo buen fruto: no se le ha molestado una vez concluido su periodo de gobierno. Más bien al contrario.
La propia Beatriz Paredes Rangel, ha tenido que tragar algunos sapos a cuenta de Marco Antonio Mena, como aquella incómoda entrevista en la que el periodista Carlos Loret de Mola le recordó a la tlaxcalteca que su paisano ya formaba parte del gobierno federal, ocupando el cargo de director en la Lotería Nacional. La justificación que ella dio durante la entrevista fue que muchos priistas ya formaban parte de la administración lópezobradorista.
Y sí, efectivamente, varios de ellos están incrustados en la administración pública federal, sólo que ya han sido expulsados del PRI. En ese turno sigue Marco Antonio Mena Rodríguez, como seguramente habrá de pasar por la misma etapa el ex gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza.
Solamente que Mena Rodríguez y del Mazo son de una estirpe diferente. El primero se encuentra absolutamente solo, sin grupo político que lo defienda a pesar de que haya encontrado -en un momento del camino- el arropo de la senadora Beatriz Paredes, mientras que el segundo forma parte del grupo político priista más poderoso del país. Esa es la diferencia.
En esa circunstancia, habrá que ver si en el futuro Marco Mena encuentra un nuevo padrinazgo que le haga seguir formando parte de la administración pública federal. En el remolino político en el que hoy se vive en México, no sería extraño que eso sucediera.


