Después de varios meses, el presidente vitalicio del Consejo Mayor del Partido Alianza Ciudadana (PAC), Héctor Ortiz Ortiz, salió a la escena pública.
Lo hace tres semanas después de iniciado el proceso electoral local, y justo cuando comienzan a definirse las candidaturas de todos los institutos políticos de cara a las elecciones del 2 de junio de 2024.
El ex gobernador es el verdadero cerebro y mandamás dentro del PAC, y por lo que este miércoles afirmó, el partido al que pertenece irá solo en los comicios, sin alianzas. Sabe perfectamente que tiene que hacerlo si pretende seguir sobreviviendo dentro del panorama electoral del estado.
Como él lo dijo, las elecciones que más importan corresponde a las del Congreso. No sólo a nivel nacional, sino a nivel local. Sin embargo, como partido político estatal, su injerencia se circunscribe a Tlaxcala, no a lo nacional, aunque bien podría realizar alianzas de facto.
Si lo hace, será con el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Hombre pragmático, sabe que ese instituto ganará la presidencia de la República y que no conviene enemistarse con el partido en el poder, sobre todo cuando está de por medio la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), su verdadero reducto de poder, desde donde sale la mayoría de candidaturas a los diferentes cargos de elección popular y, por supuesto, el mayor número de votos aliancistas.
Ortiz Ortiz reconoció este miércoles, en entrevista, que “aparentemente la elección pinta de un solo color, pero no podemos descartar sorpresas porque a veces las encuestas están hechas a modo”. Por ese motivo, agregó, “no se puede descartar nada para las elecciones”.
Es cierto, nada se puede descartar, pero la moneda que ahora mismo se encuentra en el aire está por caer del lado moreno, y por eso mismo lo mesurado de sus palabras.
No se cierra a las alianzas con otros partidos, pero lo hace sabiendo que también habrá comicios en el ámbito nacional. En lo local está en juego su sobrevivencia.
Tiene razón cuando afirma que no es saludable que Morena y sus aliados se lleven carro completo en las elecciones. “Lo más deseable en un país pensante es que el poder se reparta, que haya división de poderes para que sigan existiendo contrapesos. Éstos siempre son necesarios”, afirmó.
Él fue titular del Poder Ejecutivo y sabe lo que dice. En su momento, cuando ocupó las principales oficinas de Palacio de Gobierno, tuvo tanto poder y, sin embargo, no pudo evitar que se le fuera de las manos.
La disputa por la candidatura al gobierno del estado fue el motivo y la fuerza mayor del presidente le impuso una candidata que no quería. De hecho pocos la querían y el resultado final lo reflejó.
Por eso no es rara su mesura, en el sentido de no cerrar puertas ni alianzas. Ahora mismo lo hace con su limitada presencia en el Congreso del Estado, donde el voto de la diputada Alejandra Ramírez Ortiz es uno más que en diversas y repetidas ocasiones se ha sumado al de Morena, aún en votaciones polémicas.
De seguir con presencia en el Congreso local, como todo hace suponer seguirá teniéndola, no hay alguna duda de que seguirá permeando una alianza de facto con el partido en el poder porque así le conviene políticamente.
Mucho está en juego y no querrá repetir los episodios de tirantés que tuvo en su momento con la entonces candidata y ahora gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
La sobrevivencia del PAC, en estos momentos, le conviene incluso a la titular del Ejecutivo. Un voto, o tal vez dos, pueden ser importantes para el proyecto lorenista en momentos de definición, como una reforma constitucional o el nombramiento en órganos autónomos o en el Poder Judicial.
No irán juntos, en alianza o coalición, en las elecciones del 2 de junio de 2024, sin embargo, es un hecho que el pragmatismo y la conveniencia política seguirá imperando. No debería haber duda en eso.
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