La visión de los vencidos.

Eduardo Lozano, articulista y opinador de MR Noticias
Eduardo Lozano, articulista y opinador de MR Noticias
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Le falta leer a lo que la ignorancia sentencia sobre que la Conquista nos salvó del taparrabos y los sacrificios olvidando la grandeza de nuestros pueblos originarios. Hay que atender ejemplos visibles sobre algunas sofisticaciones de aquellos pueblos; esto que escribe Friedrich Engels en “El Origen de la Familia, la Propiedad Privada, y el Estado”, apuntando la organización política precisamente de Tlaxcala antes de la conquista: “Los cuatro linajes (razas) que habitaban por el tiempo de la conquista en los cuatro cuarteles de Tlascala eran cuatro fratrias, esto prueba que las fratrias se contaban también como unidades militares, lo mismo que entre los griegos y en otras colectividades consanguíneas análogas entre los germanos.” Después Engels es muy objetivo visibilizando a los cuatro señoríos gobernando como una manera sofisticada en democracia e igualdad en tiempos de monarquías absolutas europeas.

Siguiendo por Tlaxcala, el propio Cortés escribe en su Segunda Carta de Relación al Rey: “Lo poco que diré creo que es casi increíble, porque es muy mayor que Granada y muy más fuerte y de tan buenos edificios y de muy mucha más gente que Granada tenía al tiempo que se ganó y mejor abastecida de las cosas de la tierra”.

Los ejemplos podrían ser cuantiosos para demostrar a los pueblos originarios como entes sociales distintos, sí, pero no tan dispares con relación a lo que sucedía en el otro lado. Recuerdo gratamente las clases de Historia de Tlaxcala en la secundaria impartidas por el maestro Víctor Aguilar Castrillón; en una de ellas, dado el interés que yo mostraba, me recomendó leer “La visión de los vencidos” de Miguel León Portilla, y ese libro ciertamente cambió parte de mi pensamiento. Con otras ideas, vino más tarde “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz e inclusive una obra de ficción como “Azteca” de Gary Jennings me hizo sentir parte de los conquistados. Algunos más, desde luego.

Vender la conquista como un suceso de salvación a los pueblos originarios es realmente un fracaso que denota ignorancia sobre la historia; pero también, el no querer aceptar la conquista como parte de nuestra idiosincrasia y creación de México es un capricho sumo. Se debe intentar ser objetivo y encontrar un mesotés aristotélico. Lo que no resulta aceptable para nuestra inteligencia civil, es que, debamos resistir al capricho de la ausencia de oposición (¿cuántos años llevan dormidos?) y que, esa oposición huérfana y sin capacidad haya tenido que recurrir a una extranjera para tener la voz que no tienen.

Díaz Ayuso fue una figura fresca en la decadencia por corrupción del PP y conserva potencia, misma con la que gobierna en la Comunidad de Madrid, pero dicha potencia ha sido fermentada en extremos que inclusive la han alejado de las prioridades del PP para poder presentarla en sus listas generales y casi posicionándose más cerca de VOX que de poder presidir al PP; Ayuso tomó la vía sencilla y popular de hoy en día en el mundo: el extremo y el nacionalismo. Esa misma señora, tras decir que el metro de Madrid hoy en día está llena de Malinches, debería estar empacando su discriminación y fascismo lavado de “fraternidad” para abordar su vuelo en la T2.

Tenemos al gobierno que merecemos, dicen, pero yo lo mejoraría: tenemos a la oposición que merecemos. Si algo me enseñó “La visión de los vencidos”, es que quizá sea más relevante lo que sucede, no en la victoria, sino en el lado opositor, porque el sentimiento de desolación y también de los avances, nacen de allí, de los que no están gobernando. Democracia pura.

Por cierto y para finalizar: alabar el posicionamiento de la Arquidiócesis Mexicana que canceló la misa en memoria de Hernán Cortés al considerarlo un acto político. También se debe de hablar de la buena adecuación a los tiempos modernos de la institución que fuera coparticipe en la Conquista.