NÉSTOR
NÉSTOR
Comparte esta nota

* Se reduce a 6 nombres, 2 protagonistas y 1 candidatura

La política tlaxcalteca entró oficialmente en territorio de 2027, aunque Morena prefiera llamarlo “proceso de coordinación” y no precampaña. Y en medio de reuniones, filtros, encuestas y llamados a la unidad, hay una realidad que comienza a imponerse en la conversación pública: la contienda interna de Morena parece haberse reducido a dos nombres: Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez García.

No es una interpretación aislada. Proceso publicó que, después del primer filtro, la lista se reduciría a seis perfiles y que, pese a la presencia de otros aspirantes, se daba por hecho que la nominación terminaría definiéndose entre Rivera y Sánchez.

Y aquí está lo interesante: las redes sociales están contando una historia muy parecida.

Facebook, Instagram y X se han convertido en una especie de termómetro paralelo al proceso formal de Morena. Unas publicaciones hablan de la ventaja de Ana Lilia; otras colocan a Alfonso Sánchez arriba. Unas encuestas favorecen a uno y otras al otro. El resultado es una auténtica guerra de percepciones.

La medición más reciente difundida por LaEncuesta.MX coloca a Ana Lilia Rivera con 45.7%, mientras Alfonso Sánchez aparece con 38.3% dentro de Morena. Otra medición de Rubrum también coloca a Rivera al frente con 45.7%.

Pero aquí aparece la paradoja.

Mientras algunas encuestas presentan a Ana Lilia como clara favorita, otras mediciones han colocado a Alfonso Sánchez en la primera posición. Una encuesta de TResearch difundida meses atrás, por ejemplo, mostraba al alcalde capitalino por encima de Rivera dentro de Morena.

Entonces, ¿quién va ganando?

La respuesta más seria, por ahora, es: depende de qué encuesta se consulte.

Y quizá esa sea precisamente la parte más importante de esta historia, pues depende de la percepción de cada encuesta, aunque la ventaja de Rivera Rivera se mantiene, mientras que la de Sánchez García apenas sería poco creíble que lidere algunas encuestas.

La elección de 2027 todavía está lejos, pero la batalla por la percepción pública ya comenzó. Los equipos políticos están utilizando encuestas, fotografías, reuniones, publicaciones y declaraciones para construir una narrativa: “mi proyecto está creciendo”.

En redes sociales, además, ya no solamente se discuten propuestas. Se discute quién tiene más fuerza, quién reúne más gente, quién aparece mejor posicionado y quién tiene el respaldo de las estructuras.

Eso es lo verdaderamente relevante.

Morena puede tener seis perfiles en el proceso, pero el debate digital está concentrándose en dos. La pregunta dejó de ser quiénes están inscritos y comenzó a ser quién tiene posibilidades reales de llegar a la encuesta definitiva.

Ana Lilia Rivera tiene a su favor conocimiento público, experiencia legislativa, resultados y una presencia política construida durante años. Alfonso Sánchez, por su parte, representa un perfil cercano al gobierno municipal de la capital y con muchos millones de pesos ha logrado colocarse en el centro de la conversación rumbo a 2027, aunque carente en resultados por su gestión y trabajo.

Los dos tienen fortalezas. Los dos tienen grupos políticos. Y, sobre todo, los dos generan conversación.

Ese último punto puede ser más importante de lo que parece.

En política, la ausencia de conversación puede ser mortal. Pero la conversación negativa tampoco garantiza una victoria. Lo que sí demuestra es que ambos perfiles ya están disputándose el mismo espacio político.

Por eso, el verdadero escenario no es simplemente Ana Lilia contra Alfonso.

Es Ana Lilia contra Alfonso y, detrás de ellos, dos formas distintas de construir la candidatura de Morena, dos proyectos cuyas narrativas se construyen, la primera con la cercanía al pueblo y la segunda con millones de pesos y el uso de estructuras gubernamentales.

La dirigencia nacional tendrá que decidir algo más que quién aparece mejor en una encuesta. Tendrá que encontrar al perfil capaz de mantener unido al partido, competir en una elección constitucional y evitar que la definición interna termine provocando fracturas. Y aquí está el riesgo.

Si Morena llega a la encuesta final con una disputa demasiado polarizada, el ganador podría obtener la candidatura, pero perder parte de la estructura del perdedor. Ese será el verdadero desafío.

Porque hoy las redes parecen haber reducido la carrera a dos. Pero la política tlaxcalteca todavía tiene tiempo suficiente para cambiar el tablero.

Pero algo sí parece estar decidido: la conversación rumbo a 2027 ya tiene protagonistas. Y, por ahora, sus nombres son Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez García.