La insuficiencia del juez mancilla el ataque de Fonseca y la defensa de Flores

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Una corrida muy bien presentada. Un San Quintín de la autoridad. Dos grandes toreros.

*Fotografía cortesía de Erick Cuatepotzo.

Vergüenza. Tlaxcala, se descubrió al mundo cómo lo que es. Ni más, ni menos. La insuficiencia del juez desprestigió —en cierta medida—, la insigne tarde que ofreció Isaac Fonseca —atacando, viniendo a mandar y a fundir los plomos a la mayoría del escalafón mexicano—, y la defensa de Sergio Flores, centrado en su primero (sin espada) y generoso y brioso por triunfar en su segundo. Es inconcebible que ni la empresa, ni las autoridades, hayan podido estar a la altura que representaba transmitir una corrida ante las cámaras del conglomerado de comunicación más importante del mundo; aún más inconcebible, ya no sólo el “queda bien”, sino todo lo que hacen por demeritar, cada vez, la fiesta en Tlaxcala. El ayuntamiento tlaxcalteca (en contubernio con Feria Toro) siempre tan bien asesorados por políticos que confunden un macho con una hembra, se marcó una vez más una designación de juez risible: nada más porqué no se saben la tonada. Pero, tampoco sería justo que el señor del palco diera al traste con matices positivos de una buena tarde: la presentación del encierro de José Julián Llaguno y dos toreros mexicanos con mayúsculas, Sergio Flores e Isaac Fonseca.

Abrió plaza Ernesto Javier Tapia “Calita”, quien saludó a un toro imponente y que a la postre fuera el toro con mayores condiciones para el torero: claridad, nobleza, ritmo y clase; le faltó rock ‘n’ roll, sino era de 10. El coleta toreó tandas altibajas y aplaudidas, pero en su mayoría desajustadas. Al final encontró mayor eco cuando forzó con el paso ganado las ya apagadas (para ese entonces) embestidas. Destacó en la lidia su cuadrilla, jareando ‘El Cachorro’ y el varilarguero Padilla. A su segundo, cuarto de la lidia ordinaria, un burel sin fondo y parado, se le arrimó animoso, pero sin eco para los aficionados doctos; empezó la fiesta del juez cuando otorgó una oreja.

Sergio Flores con el segundo de la tarde, dejó la impronta de su capacidad y sapiencia lidiadora, pues tuvo enfrente a un burel serio, áspero y reservón. De los que piden el carné. Siempre tirando tornillazos y cornadas al aire y a la pañosa. Le limpió la embestida (lo más que pudo) y a ratos lo convenció. Por desgracia no estuvo acertado con la toledana. Faena callada pero valorada por los conocedores.

El cuarto fue espectacular; mucho disparo, poco fondo. Él, estuvo presuroso por triunfar, sabedor de que el bicho de bugambilia y oro, poco o nada perdona. Fue generoso con el toro y lo lució desde que lo dejó en el jamelgo; le costó siempre salir de las tablas y aun con todo el mimo de su matador, poco bueno brotó de sus embestidas. Todo lo puso el torero de Apizaco. Flores, forzó hasta el ultimo suspiro de la faena sus deseos de mandar en su tierra. Siempre honrado, siempre honesto y transparente. Estuvo revolucionado de tantas ganas. La estocada fue defectuosa al igual que el personaje del biombo quien excedió el triunfo.

La gente esperaba a Isaac Fonseca. Se notaba. Salió un toro a todas luces carente de facultades físicas para su lidia. No se cambió, por supuesto. Antes lo recibió de hinojos mostrando sus intenciones. El burel se la pasó rodando por el albero toda la faena. Isaac no se aburrió pero la mayor parte de la plaza sí. Dejó la estocada de la feria, quizá, pero aun con ello, la oreja fue muy protestada.

Y llegó el sexto, por fin y por fortuna. Y llegó Fonseca, con su amor idílico con Tlaxcala (desde el año pasado). No estaba nada contento. Su terno olía a vergüenza torera. Se fue a la puerta de chiqueros y puso aquello de cabeza. El toro fue el único con poder de verdad. Y un pavo. El mejor presentado de una corrida muy bien presentada. Leña para el invierno y tan largo y hondo como un tren. Fue costoso. Quería guerra y encontró valor y pureza y ganas de mandar. La aspereza era contestada con colocación predilecta y toques sin trampa ni cartón. Ajuste del que quiere mandar en el tinglado. Las tandas no fueron limpias ni mucho menos pues las condiciones del toro eran marciales y no de pompa o adorno. Otro estoconazo. El rabo, fue otorgado con el mismo raso de los premios anteriores. Se concluye lo inicial: el juez y su insuficiencia, no podrá emborronar la actuación de la próxima figura del toreo mexicana.

 

Plaza de Toros Jorge El Ranchero Aguilar. Segunda de feria. Lleno.

4 de noviembre de 2023, Tlaxcala, MÉXICO

6 TOROS DE JOSÉ JULIÁN LLAGUNO faltos de poder en su conjunto, desigual en comportamiento y con opciones para triunfo. Sobresalió el lidiado primer lugar; 1° ‘Locutor, con 530 kilos, negro zaino bien puesto tocado del pitón izquierdo bien presentado, optimo para el lucimiento por su clase y nobleza pero falto de transmisión  (palmas); 2° ‘Tradición’, con 490 kilos negro delantero bien presentado, áspero nunca rompió (silencio); 3° ‘Rebocero’, con 488 kilos, negro bien presentado, invalido (palmas); 4° ‘Fotógrafo’, con 528 kilos, negro delantero sin fondo ni transmisión (silencio); 5° ‘Dátil’, negro bragado con 530 kilos con movilidad pero sin fondo de bravura, (palmas); 6° ‘Entregado’, con 504 kilos, negro bragado bien puesto bien presentado, muy áspero (palmas).

“Calita”; de purísima y oro: muy delantera y desprendida (saludos en el tercio) y pinchazo, entera (oreja).

Sergio Flores; de azul pavo y oro: media y entera en buen sitio, cuatro descabellos (silencio tras aviso) y estocada baja (dos orejas).

Isaac Fonseca; de bugambilia y oro: estoconazo (oreja) estoconazo (dos orejas y rabo).

INCIDENCIAS:

·       La corrida fue trasmitida por One Toro.

·       Saludó en el tercio tras jarear al segundo Fernando Guerrero, en el tercero ‘El Cachorro’.

·       La designación del ayuntamiento de Tlaxcala del juez de plaza, sobrepasando a las instituciones estatales, deja de ver la ineptitud y falta de conocimiento de sus “asesores taurinos”; el san Quintín del juez de plaza se vio en todo el mundo y dejó a Tlaxcala vista como una plaza de pueblo por su excesivo triunfalismo.