La carrera ya tiene puntera; el tablero comenzó a moverse

NÉSTOR
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La política es dinámica, pero también suele enviar señales antes de que lleguen las definiciones. En Tlaxcala, el tablero rumbo a la sucesión gubernamental de 2027 acaba de registrar uno de esos movimientos que, aunque parecen internos, terminarán influyendo en la competencia por la candidatura de Morena.

La salida de Marcela González Castillo de la dirigencia estatal del partido no es un hecho menor. Mucho menos cuando se trata de una de las operadoras políticas más cercanas al alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, además de ser su esposa. Su renuncia marca el fin de una etapa dentro de Morena Tlaxcala y, al mismo tiempo, modifica el equilibrio de fuerzas al interior del partido.

En su lugar llega Jaina Daniela Flores Meneses, una dirigente que tendrá la responsabilidad de conducir la vida interna de Morena en el estado en vísperas del proceso electoral. Su principal desafío será mantener la unidad de un partido que, conforme se acerca 2027, inevitablemente verá crecer las tensiones entre los distintos grupos políticos y aspirantes.

Este relevo también cambia las condiciones para Alfonso Sánchez García. Durante meses apostó por una estrategia de posicionamiento permanente para colocarse entre los aspirantes más visibles de Morena. Sin embargo, la salida de quien representaba un importante respaldo político dentro de la estructura estatal obliga a replantear la ruta. Hoy, el alcalde capitalino deberá demostrar que su proyecto puede sostenerse más allá de los vínculos partidistas y que cuenta con una base política propia.

Mientras tanto, la gran beneficiaria de este reacomodo parece seguir siendo la senadora Ana Lilia Rivera Rivera.

La legisladora continúa como la aspirante mejor posicionada. Su presencia nacional, la cercanía con la dirigencia de Morena y una trayectoria construida durante años le permiten conservar la delantera sin necesidad de entrar en confrontaciones públicas. En un escenario donde otros actores enfrentan reacomodos internos, Ana Lilia mantiene estabilidad.

La verdadera disputa, entonces, no está en quién encabeza la carrera. Esa fotografía, hasta ahora, parece tener dueña. La competencia se desarrolla detrás de ella, donde dos presidentes municipales buscan consolidarse como la opción masculina con mayores posibilidades: Salvador Santos Cedillo y Alfonso Sánchez García.

Ambos representan estilos distintos.

Salvador Santos Cedillo ha privilegiado el trabajo territorial. Ha tejido alianzas, fortalecido relaciones políticas y construido presencia regional con una estrategia de bajo perfil mediático, pero de crecimiento constante. Su apuesta ha sido la operación política antes que la exposición.

Alfonso Sánchez García, por el contrario, eligió recorrer el camino de la visibilidad pública. Su nombre aparece con frecuencia en la agenda política estatal, aunque esa estrategia también le ha significado cuestionamientos y resoluciones de las autoridades electorales por actos de promoción anticipada. A ello se suma ahora un nuevo escenario interno en Morena tras la renovación de la dirigencia estatal.

Paradójicamente, mientras ambos buscan posicionarse como el principal contendiente masculino, la fragmentación de esos proyectos fortalece la ventaja de Ana Lilia Rivera. Ninguno ha logrado, por ahora, convertirse en un liderazgo que unifique a los distintos grupos del morenismo tlaxcalteca.

Desde luego, nada está decidido. En política, un año puede modificar cualquier escenario. Las encuestas, las decisiones de la dirigencia nacional, el desempeño de los gobiernos municipales y las alianzas internas terminarán definiendo quién llega con mayor fuerza.

Pero la fotografía del momento es difícil de ignorar.

Ana Lilia Rivera sigue encabezando la carrera. Salvador Santos Cedillo y Alfonso Sánchez García disputan el segundo lugar. Y, en medio de esa competencia, Morena también acomoda sus piezas con la llegada de Jaina Daniela Flores Meneses a la dirigencia estatal, un movimiento que podría influir en la correlación de fuerzas rumbo a la decisión más importante del partido en Tlaxcala.

Porque, al final, las candidaturas no solo se construyen en las calles o en las encuestas. También se definen en los equilibrios internos. Y esos equilibrios acaban de cambiar.