El escenario para los estados y municipios en 2025 anticipa un menor ritmo de crecimiento en las transferencias federales , lo que podría traducirse en déficits financieros y un mayor uso de deuda a corto plazo para algunos emisores. La agencia calificadora Moody’s apunta que para 2025, las transferencias federales crecerán solo 2%, inferior al promedio de 8% de los tres últimos tres años.
Este menor crecimiento en las transferencias podría implicar reducciones en el gasto destinado a infraestructura. Sin embargo, Moody’s destaca que la mayoría de los estados y municipios mexicanos disponen de suficiente liquidez para enfrentar los déficits proyectados y mantienen bajos niveles de endeudamiento total. Además, la incertidumbre sobre posibles cambios en las políticas de Estados Unidos, particularmente en temas de aranceles y migración, podría afectar negativamente a las economías regionales más dependientes del comercio bilateral. ‘Aunque nuestro escenario base no contempla una recesión económica en 2025, puede haber un deterioro en la macroeconomía si se llegan a cristalizar alguno de estos riesgos’, indica.
Detalla que a pesar de que las participaciones crecerán 6%, las aportaciones (transferencias etiquetadas) tendrán una contracción de -0.5%, limitando recursos para cubrir programas de sociales y de obras públicas. Y que la protección del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades (FEIF) será limitada, ya que se utilizaron recursos de este de manera recurrente.
El 80% de los ingresos que ejecutan las entidades federativas y los municipios tienen su origen en las transferencias que les hace el gobierno federal.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) atribuye esta caída a una disminución, de 13.3% real, en enero de la recaudación federal participable, lo que se tradujo en un descenso de 4.8% real anual en las participaciones que se entregan a entidades federativas y municipios.
En total, el faltante para las 32 entidades fue de 4,723 millones de pesos. 21 estados, que representan 66%, tuvieron este problema, mientras 11 estados; 34% registraron ingresos por arriba de lo programado.
Sin embargo, las aportaciones destinadas a educación, salud e infraestructura social, que también forman parte del gasto federalizado, crecieron 3.1% real respecto a enero del año anterior, explicó Hacienda en su reporte de enero de las finanzas y deuda públicas.
Encienden luces rojas
La situación enciende las luces rojas para las finanzas públicas, ya que se estima un crecimiento lento en la recaudación de impuestos, especialmente de ISR, que proviene principalmente del pago de impuestos de las empresas, por actos de fiscalización, es decir, ingresos no recurrentes, explicó Mariana Campos, coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa.
La amenaza para las entidades viene porque cuando hay faltantes como los registrados en enero, estos se compensan con dinero del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), el cual reportó niveles mínimos históricos a finales de 2022.
Al cierre del año pasado el FEIEF reportó un saldo de 21,847 millones de pesos, ni la tercera parte de su mayor saldo en 2018 que fue de 76,548 millones. La mayor parte de estos saldos fue utilizada ante la desaceleración de la economía mexicana en 2019 y la crisis económica generada por la pandemia de covid-19 en 2020, refieren cifras de Hacienda.
En enero, la calificadora de crédito Moody’s advirtió que en 2023 este fondo sufrirá una reducción de 43% como consecuencia de que la economía crecerá menos a lo proyectado por Hacienda: 3%, además de “las estimaciones de recaudación optimistas en el paquete económico del gobierno federal”.
Con información de: Expansión

