ENJAMBRE: Puebla ya recibió el zumbido… ¿Tlaxcala será el siguiente territorio?

NÉSTOR
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Hay momentos en la política en los que el silencio dice más que cualquier comunicado. Y lo ocurrido en Puebla durante los últimos días tiene todos los ingredientes para encender las alertas en los estados vecinos, “si ves las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar”.

El Operativo Enjambre ya cruzó una frontera política y territorial que hasta hace poco parecía distante, cada vez el operativo se acerca más a Tlaxcala.

Desde hace meses el propio secretario de Seguridad Ciudadana, Alberto Martín Perea Marrufo, advirtió que existen investigaciones abiertas contra autoridades municipales por presuntos actos ilegales y posibles vínculos con grupos delictivos.

En mayo pasado, durante los llamados Diálogos Circulares, Perea Marrufo confirmó que autoridades estatales y federales mantienen investigaciones sobre algunos alcaldes tlaxcaltecas. Aunque evitó revelar nombres, tampoco descartó que en la entidad pudieran ejecutarse acciones similares al denominado Operativo Enjambre. Incluso lanzó una frase que cimbró el escenario político: “Cada presidente sabe sus pecados”.

Y después vino otra advertencia todavía más contundente: “Que no nos sorprenda la detención de presidentes municipales investigados por vínculos con la delincuencia”.Aquello pudo parecer entonces una advertencia política.

Hoy, después de lo ocurrido en Puebla, adquiere otra dimensión y es una advertencia para Tlaxcala.

En apenas unos días, las autoridades poblanas y federales colocaron bajo la lupa a gobiernos municipales.

La detención de autoridades municipales por investigaciones relacionadas con delitos de alto impacto demuestra que el cargo de presidente municipal dejó de ser un posible blindaje frente a las investigaciones federales.

Puebla y Tlaxcala comparten carreteras, corredores industriales, rutas de transporte, zonas metropolitanas y, desde luego, dinámicas delictivas que no entienden de límites administrativos.

El propio Perea Marrufo ha reconocido que delincuentes se desplazan entre Puebla, Veracruz y Tlaxcala, y que la coordinación con autoridades de esos estados resulta fundamental para combatirlos.

No debe ignorarse lo que ya fue dicho públicamente por el responsable de la seguridad estatal: “hay investigaciones abiertas”. Y algunas involucran presuntamente a autoridades municipales.

El mensaje del gobierno federal es claro: “si existen elementos de prueba, las investigaciones pueden alcanzar a servidores públicos, alcaldes, exalcaldes o mandos de seguridad, independientemente del partido político al que pertenezcan”.

El secretario de Seguridad Ciudadana decía que la entidad no era, en ese momento, prioridad nacional para una operación de esta naturaleza. Pero tampoco cerró la puerta. Por el contrario, dejó abierta la posibilidad de que Tlaxcala pudiera conocer acciones semejantes.

Hoy Puebla demuestra que ese tipo de operaciones no son una hipótesis política abstracta. Son una realidad operativa, porque el gobierno Federal ha dejado en claro que con el operativo “Enjambre” no necesita anunciar dónde va a caer, pues ahí está precisamente la naturaleza del problema. Las investigaciones de inteligencia no se anuncian antes de ejecutarse. Los cateos no se publicitan con anticipación. Las órdenes de aprehensión no se negocian en conferencias de prensa. Y los operativos de alto impacto dependen precisamente de la coordinación, la inteligencia y el factor sorpresa.

Sería ingenuo ignorar las señales. Primero habló Perea Marrufo. Después Puebla. Y ahora el nombre de Enjambre vuelve a colocarse sobre el tablero político tlaxcalteca.

Imaginemos por un momento que Enjambre llegara a Tlaxcala. El impacto no sería solamente judicial. Sería político. Porque una detención de un alcalde o expresidente municipal abriría preguntas sobre quién sabía, quién permitió, quién encubrió y quién dejó crecer determinadas estructuras.

Y entonces la investigación podría dejar de ser municipal para convertirse en una revisión de redes. Ahí estaría el verdadero alcance de Enjambre. No solamente buscar personas. También buscar estructuras.

Hoy no existe confirmación pública de una operación Enjambre en Tlaxcala ni una lista oficial de alcaldes que serán detenidos.

Pero existe algo que sí está documentado: “el secretario de Seguridad Ciudadana reconoció que hay investigaciones contra autoridades municipales y no descartó que Tlaxcala pudiera ser escenario de acciones similares a Enjambre”.

Ahora solamente falta saber si el zumbido se quedará en Puebla… o terminará entrando por alguna de las carreteras que conectan a ambos estados.