Desde hace 36 años, el taller El Volador, ubicado en la alcaldía Iztapalapa, ha sido el lugar donde sueños, formas, figuras y colores se materializan al combinar técnicas tradicionales con tecnología en creaciones de pintura, textiles, carpintería, cartonería, herrería, diseño e impresión de tercera dimensión, entre otras.
Hoy, los artistas que laboran en ese espacio trabajan en un carro alegórico que participará en el desfile de Día de Muertos, actividad con la que buscan “crear una tradición”, explicó el director de El Volador, Francisco Paco Enríquez, quien afirmó que este taller nació cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) y un profesor los impulsó con un proyecto especial:
“Inició como el sueño de unos jóvenes artistas que estábamos en la entonces ENAP y que estábamos buscando un espacio para crear. Ese lugar se dio en la azotea de la casa de mi mamá, aquí también en Iztapalapa. Entonces un profesor nos pidió hacer una exhibición sobre José Guadalupe Posada, que se realizó en el Metro, y así empezamos a trabajar con la cartonería. Desde entonces buscábamos resaltar la historia del Día de Muertos.”
Según Enríquez, la preparación del carro tomó dos meses y, a pesar del apoyo que reciben de los avances tecnológicos, son los trabajadores y diseñadores quienes dan forma a las creaciones: “tenemos personas que cortan foamy para hacer las flores, hay carpintería, cartonería… todos aprendemos de todo. Hoy día tenemos ayudas adicionales con la tecnología, como la impresión en tercera dimensión, router CNC, pero el trabajo principal y la creatividad está en las manos de los artesanos”.
El carro alegórico con el que participarán fue ideado por Rubén Cardoso, escultor especializado en diseños de tercera dimensión, quien se inspiró en las mujeres de la etnia guare que habitan en su natal Michoacán. Las ideas están basadas en las vestimentas del pueblo de Santa Fe de la Laguna, lugar del que también se inspiraron los creadores de la película Coco, de Disney. El financiamiento del proyecto viene directamente de la Secretaría de Cultura capitalina.
De manera frontal, el carro tiene la efigie de la mujer guare; detrás, simulando el cruce del lago que separa la tierra de los vivos con la de los muertos, hay una pequeña barcaza que aparenta navegar hacia la parte final del carro, en el cual se ubica un altar de muertos con todos los elementos tradicionales y un arco floral. A los costados se observan calaveras pintadas y adornadas con flores.
“Mi familia es de Michoacán. Vivo en la ciudad de México desde hace unos 10 u 11 años. Es usual hablar de tradiciones, específicamente de Día de Muertos, pensando que la cultura es universal, pero incluso en un mismo país no siempre es así. Quise traer la memoria de mi estado a esta ciudad, una urbe completamente multicultural, una ciudad de ciudades.
“Con el desfile, la cosa se pone medio diferente porque, a pesar de que se hizo popular sólo por una película de James Bond, con esto tratamos de darle un sabor diferente y que atraiga el gusto del público.
“Muchos dicen que el desfile de Día de Muertos no es tradición porque es algo que se inventó para una película, pero lo cierto es que las tradiciones nacen de la cultura y es algo atemporal, no necesitas que algo tenga 100 años para que se haga tradición”, afirmó Cardoso.
La efigie debe cumplir ciertas características para circular por las estrechas calles del Centro Histórico: “el máximo de altura es de entre 4.10 y 4.20 metros de alto. El ancho es de 1.30 metros, lo cual puede variar, pero es muy importante, porque altera el ángulo de giro”. El peso total es de unas ocho toneladas: seis del carro y dos más de la decoración.
“Tenemos nuestros tiempos de trabajo muy coordinados; lo primero, por supuesto, es tener el diseño; una vez que ya está, eso lo podemos terminar en un mes o dos, a lo mucho. En este proyecto somos unas 20 personas que llevamos trabajando dos meses y ya estamos en las etapas de pintura final”, explicó Paco Enríquez.
Lucía Elguera y Verónica Herrera son dos artistas que trabajan en el taller. Una lleva apenas dos años, la otra, más de 30. Juntas se han encargado de crear los aspectos de fibra y las flores de cempasúchil del carro: “cuando me di cuenta a qué se dedicaban, hablé y pude entrar a trabajar. Me di cuenta de que son cosas que siempre había admirado.
“Trabajamos con todo tipo de materiales, y me impresiona la organización para los proyectos. Hace dos semanas ni siquiera había una estructura encima del carro y en poco tiempo lo vemos ya casi completo. Aprendemos las técnicas y la forma en la que se puede emplear casi cualquier cosa para crear artísticamente.
“Es mágico, porque cuando ves las cosas, no sabes ni cómo funcionan, pero en cuanto aprendes es otro nivel. Es padre hacer cosas con tecnología, pero lo verdaderamente valioso es hacerlo con tus manos”, comentó Verónica Herrera.
“Entré cuando el taller era muy joven; tengo ya más de tres décadas trabajando y me especialicé en el manejo de la fibra de vidrio, aunque aprendes a hacer de todo, desde herrería hasta pintura. Llega la plataforma en cero, vemos el diseño, armamos una junta, platicamos y en dos o tres días ya tenemos armada una estructura, porque todos trabajamos al parejo”, dijo Lucía Elguera.
El desfile de Día de Muertos arrancará mañana a las 14 horas en la glorieta de la Diana Cazadora y llegará hasta el Zócalo capitalino. Habrá 12 carros alegóricos, dos globos monumentales y participarán más de 4 mil personas. Además se buscará romper el récord Guiness de la Catrina más grande del mundo, la cual buscan que supere 32 metros de altura.

