Los que ayer fueron verdugos hoy se dicen víctimas, así se interpreta el despido de Enrique Escobar, que todos sabemos forma parte del grupo de Edgar Tlapale, el hombre que, con el aval de Mariano González Zarur, despidió a más de 20 trabajadores de ese sindicato en el 2014.
Nadie puede aplaudir o regodearse del despido de una persona, mucho menos si ese despido es injustificado, pero de acuerdo con información proporcionada por la propia titular del poder ejecutivo, la salida de Enrique Escobar está sustentada en la ley.
El primer argumento para cesarlo de sus funciones fue por “incumplir sus encomiendas laborales”, y por atentar ir en contra del interés superior del pueblo, lo que aparentemente se configura en este caso, o al menos así lo argumenta la parte oficial.
@martin_rodriguez.com De victimarios a víctimas del 7 de mayo
De ambos bandos hubo respuesta, los que están a favor del clan Tlapale/Escobar han emitido muestras de respaldo para el trabajador despedido, mientras los opositores celebran su baja recordandole que en el 2014 no mostró solidaridad para con los trabajadores que fueron despedidos INJUSTIFICADAMENTE en ese sexenio.
Si los elementos ofrecidos por la parte patronal se comprueban y efectivamente los trabajadores sindicalizados no cumplían con sus tareas, ¿por qué los que hoy se victimizan pensaron que tendrían un trato preferencial?
De acuerdo con fuentes internas al sindicato 7 de mayo, algunos de los allegados a Escobar y Tlapale tenían la certeza de que manteniendose en el frente opositor tendrían canonjias similares a las conseguidas con González y Mena. Todo a base de presión.
Desafortunadamente para ellos la realidad fue otra y por incumplir con sus actividades fueron despedidos, tal como sucede con cualquier trabajador que incumple con su contrato.
Ahora que si se comprueba que su despido forma parte de una revancha política, como sucedió en la administración de Mariano González Zarur, entonces no tienen por qué temer. La autoridad le dará la razón y se le reinstalará, justo como sucedió con sus compañeros en el 2022, ¡¡ocho años después de ser corridos!!.
EL ANTECDENTE
El pasado 10 de mayo del 2022 el Tribunal de Conciliación y Arbitraje de Tlaxcala declaró procedente la cancelación de la Toma de Nota a Edgar Tlapale Ramírez como Secretario General del Sindicato 7 de Mayo y gracias a eso una veintena de trabajadores recuperaron el sustento para sus familias.
El antecedente de este caso se remonta al mes de agosto del 2014, cuando avalado y respaldado por Mariano González Zarur el entonces secretario, Edgar Tlapale, arremetió contra sus padrinos políticos Guadalupe Rodríguez y Pedro Erazo. A ellos y al menos 15 miembros más Tlapale les “tramitó” sus “vacaciones permanentes”.
Así transcurrieron los años en los que cada vez que los Rodríguez-Erazo sentían que la autoridad les daría la razón, el Tribunal de Conciliación y Arbitraje se inventaba alguna “chicanada” para dejar sin resolución a los interesados. Todo con el aval de Zarur/Mena y a petición de Tlapale.
Ese mismo grupo que violentó a sus compañeros desde el Comité de Vigilancia y resguardados en el Comité Estatal están viviendo un escenario similar, en el que ahora si observan violaciones a sus derechos laborales. Se dicen perseguidos políticos.
Las tres de ley… 1- Ante este tipo de arbitrariedades que puede decir el equipo de Edgar Tlapale y Enrique Escobar, con qué cara pueden hablar de “revancha política”, cuando son señalados por jubilados, pensionados y trabajadores en activo, de abandonar sus causas mientras estuvieron a las ordenes del PRI de Zarur, a quien le entregaron el “S7” en cada jornada electoral.
2- Ahí están los trabajadores de Chiautempan, los del Congreso del Estado, los de Apetatitlán y los más de 100 burócratas que Salvador Santos Cedillo despidió en Huamantla, a ellos nadie les ha hecho justicia y si Escobar hubiera tenido continuidad con el PRI, tampoco lo haría. ¿o será que para eso fueron a buscar a Alejandro Moreno Cárdenas y Mariano González Aguirre el pasado sábado?, siendo así con seguridad el diputado federal intercederá por su causa.
3- Que tristes se veían ayer los miembros del S7, ya sin fuerza, apenas respaldados por menos de una decena de sus “incondicionales”. Se les acabó el encanto o su movimiento se les hizo calabaza.
Si el movimiento de trabajadores va a continuar, y debería porque la razón les asiste, que sea por los causes legales, con la seguridad de que la lucha es para exigir y rescatar sus derechos laborales, y no para negociar una toma de nota, como lo hacían Tlapale y Escobar.
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