La visita de Andrés Manuel López Obrador a Tlaxcala no pudo ser más provechosa. El objetivo principal de su gira fue cumplido: la entrega de certificados de reconstrucción del patrimonio cultural de Tlaxcala, el más emblemático de ellos, San José, en la capital del estado.
Apenas el viernes pasado mencionábamos en este espacio que la capital del estado de Tlaxcala es donde se recibe el mayor impacto de turistas y visitantes, pero también referíamos su influencia positiva con los municipios de Chiautempan, Apetatitlán, Tlaltelulco, Totolac, Panotla, Tepeyanco, Xiloxoxtla y Contla, además de ser enlace de las zonas urbanas de Apizaco, Huamantla, Tlaxco, Nativitas, Calpulalpan y Zacatelco. Es decir, que prácticamente influye en todo el ámbito estatal.
Sin embargo, la visita presidencial también estuvo marcada por los significados políticos, debido a los personajes que estuvieron presentes. Uno de ellos, tal vez el principal, fue el espaldarazo de López Obrador al senador José Antonio Álvarez Lima, ex gobernador de Tlaxcala. El acto fue evidente y mostró la bilis de algunos.
Posiblemente esos mismos afirmen que el presidente violentó la ley electoral al hacer referencia a un futuro candidato, y no faltaran quienes sostengan que eso fue una clara promoción personal a uno de sus favoritos al Senado de la República por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
@martin_rodriguez.com #LopezObrador presumió su amistad con #Álvarez Lima a quien reconoció por ser el gobernador que decretó la imposibilidad de que Tlaxcala adquiriese #deudapública algo que se mantiene vigente hasha hoy
Sin embargo, hay que precisar que Álvarez Lima es actual senador de la República y que no asistió en calidad de candidato porque ni siquiera lo es. No ha sido registrado como tal ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Así que ese tipo de señalamientos sobran. Lo cierto es que su presencia en el acto principal de López Obrador en Tlaxcala no puede dejar de ser analizada en un contexto político, sobre todo porque estuvo la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
Pero para ambos personajes tuvo palabras de reconocimiento. “(Las y los tlaxcaltecas) tienen la virtud de que la gente en Tlaxcala está muy despierta, es muy consciente; entonces los gobernantes se tienen que portar bien, ¿verdad?. Por esa virtud han tenido la suerte de contar con buenos gobernantes”, dijo.
A la mandataria estatal la elogió de manera particular diciendo que “es buena gobernadora”. Y al senador haciendo énfasis en algo que pocos saben y menos son los que le reconocen, como gobernador decidió establecer por ley que el gobierno del estado no contrate deuda pública, medida que han continuado los mandatarios subsecuentes, de ahí que Tlaxcala es la única entidad de la República que no tiene esta condición”. ¿acaso dijo alguna mentira?
La connotación política ya es particular. La de este espacio es que ambos personajes, Cuéllar Cisneros y Álvarez Lima, no son enemigos políticos sino compañeros de partido. Y que así debería continuar la relación en vísperas de una contienda electoral en la que no se enfrentarán entre ellos, sino que más bien abanderarán una misma causa: la continuidad de la Cuarta Transformación para ganar la presidencia de la República y tener la mayoría en el Congreso de la Unión que haga posible las reformas que propuso López Obrador el pasado 5 de febrero, en el 117 aniversario de la Constitución Política.
Por si fuera poco, un tercer significado político a la visita presidencial tiene que ver con la realización de la denominada “Marcha por la Democracia”. Se demostró de ambas partes, los organizadores y las autoridades gubernamentales, la tolerancia política que siempre, en todos los momentos, debe existir.
Que las diferencias políticas no se expresen con violencia sino con diálogo, tolerancia y libertad. Y eso fue lo que sucedió en la capital tlaxcalteca, donde, por una parte, se manifestaba una expresión de la sociedad crítica al gobierno, y por otro lado, se realizaba una acción de gobierno que traerá beneficios directos a una entidad federativa. Quizá para el futuro se eviten esos cinturones de seguridad sean innecesarios, ¿miedo a qué?
Las tres de ley… 1- El coro de niños “Yumhu”, originario de Ixtenco, fue responsable de entonar “El Necio” para el presidente López Obrador, lo hicieron en el espacio menos esperado, el interior de la parroquia de San José. ¿Alejandra Frausto y Antonio Martínez, titulares de cultura en el país y Tlaxcala, de manera respectiva, eligieron a Silvio Rodríguez por la frase “Yo me muero como vivi”?, solo ellos sabrán, pero la letra le va bien a la congruencia de Obrador.
2- Huamantla está lejos de la capital, se ubica al oriente de la entidad, casi a 40 minutos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y parece que eso dificulta el acceso a la justicia, sobre todo si no se es familia de algún político o funcionario, esa clase parece estar blindada. ¿de qué sirve la detención de un presunto grupo de secuestradores, cuando en el aire quedan dudas y respuestas ambiguas a los deudos?.
3- López Obrador ayer fue comparado con un restaurador, y la gobernadora de Tlaxcala fue muy clara en su discurso, metafóricamente consideró al nacido en Macuspana como el hombre que restauró al país, luego de que lo recibió en ruinas tras el paso del destructor neoliberalismo. La duda, si se permite la pregunta, sería: quienes hoy tienen ese país -y entidades- en vías de restauración, ¿sabrán que con sus acciones pueden todavía enterrar los pocos o muchos avances?.
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