El pasado 18 de abril un nutrido grupo de hombres armados irrumpieron en el Rancho “El Cristo”, ubicado en Santa Anita Huiloac, todos dijeron pertenecer a la Guardia Nacional, otros afirmaron ser Militares y unos más sostenian pertenecer al cuerpo de Policias Ministeriales, -aunque jamás se acreditaron-.
Todos ingresaron sin una orden de cateo y sin identificarse oficialmente, para detener a siete personas, mismas que fueron remitidas y presentadas ante la Fiscalía General de la República (FGR), delegación Tlaxcala, por su probable participación en los delitos de acopio de armas, posesión de cartuchos y cargadores y portación de granada, todos de uso exclusivo del Ejercito Mexicano.
Sin embargo, este proceso estuvo plagado de irregularidades y aquí se los cuento, todo esto retomado de la entrevista ofrecida por uno de los agraviados.
El “operativo” -dijeron los hombres que ingresaron- era para encontrar a Mauricio N. a quien buscaban por un homicidio ocurrido en Calpulalpan; persona que jamás fue localizada y que los ahora detenidos dijeron desconocer. Todo esto sucedia mientras los elementos de seguridad encañonaban y golpeaban al dueño del sitio, afirmó nuestra fuente.
Entonces ¿por qué se llevaron a las 7 personas detenidas?
De acuerdo con información de la Fiscalía General de la República (FGR), que por cierto es la institución directamente relacionada con este suceso, la detención ocurrió debido a que, mientras se realizaba el cateo -“ilegal”, se encontraron “sin querer” 12 armas de fuego, una granada, droga y diversos equipamientos de uso exclusivo del ejército.
En entrevista para este portal, uno de los familiares apuntó que los imputados son José Gerardo N., Laura Minelia N., José N. y Lino N.
Es decir, el dueño del rancho, una fémina que prestaba un servicio de banquetes ocasionalmente y dos trabajadores, uno de ellos con discapacidad.
Todos estos son los “peligrosos delincuentes” a quienes, dicen los familiares, la FGR presume encontrar los elementos necesarios para vincularlos a proceso, con todo y que jamás se dio con el paradero del sujeto al que buscaban inicialmente.
Paralelamente se habla de otros tres detenidos, quienes eran clientes asiduos y justo en ese momento jugaban frontón en la cancha del lugar, estos últimos ya fueron liberados por no encontrarles pruebas ni vinculos. Solo estaban en el lugar y momento equivocado.
Si usted se pregunta en dónde fueron encontradas las siete armas largas que incluyen un rifle de cacería, una escopeta recortada, una escopeta negra, un revólver calibre .41, una escuadra calibre .360, diverso equipo táctico, varios objetos y narcótico denominado clorhidrato de metanfetamina, así como una granada de fragmentación, como lo refieren varios medios, pues permitame y le cuento.
De acuerdo al testimonio -que decidió quedarse en el anonimato por cuestiones de seguridad-, los elementos encontraron todos los objetos antes mencionados en una camioneta ubicada a varios metros del Rancho.
Así como lo lee, todo estaba ubicado en un terreno, que, si bien pertenece a un miembro de familia, no es propiedad del detenido, quien dijo desconocer el origen, tanto de la unidad como de lo que se encontró al interior de la misma.
Han pasado un mes y veintiocho días desde la noche del presunto operativo plagado de ilegalidades y hasta este momento se ha dado a conocer que al llegar al rancho, las presuntas “autoridades”, jamás presentaron la orden de cateo sino hasta la mañana siguiente (documento que afirman, hacía referencia a un predio ubicado en Yauhquemehcan y no en Apizaco).
Pero más allá de las irregularidades que señalan los familiares, sería interesante conocer la posición de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), pues todos los detenidos fueron golpeados, sin importar si se trataba de personas de la tercera edad o con alguna discapacidad, como es el caso de uno de los trabajadores.
Todos los involucrados fueron desaparecidos por un periodo aproximado de 12 horas antes de que llegaran a la Fiscalía. ¿Qué sucedió en ese lapso de tiempo, por qué se les limitó la comunicación y quién responde por estos excesos?
Pero no solo los daños fisicos han sido documentados, también existen fotografías donde se observa el destrozo de las oficinas y, días después, ya asegurado el lugar de manera “adecuada”, todos los vehiculos fueron sustraidos, junto con otras pertenencias de la familia, incluidos 4 caballos, de los cuáles solo se regresaron tres en malas condiciones. uno falleció debido a la negligencia con la que fue tratado.
De acuerdo con los abogados defensores las autoridades negaron los videos de las cámaras de vigilancia del C4, sin embargo fuentes al interior del poder judicial afirman que fue gracias a estos elementos es que se logró la liberación de tres personas.
Del circuito cerrado ubicado al interior del rancho existen testimonios de diversas fuentes que, afirman, fueron arrancadas por los propioselementos de la FGR una vez que tomaron el control del terreno, sin que existan datos que corroboren esta acción.
Hasta ayer miércoles 14 de junio, el lugar que se encontraba asegurado fue entregado a manera de “depósito” a la familia, es decir, no fue liberado completamente, pero los dueños ya pueden ingresar para alimentar a los caballos y limpiar el desastre que quedó después de esa noche.
“Gente que realmente está involucrada en cosas malas anda como si nada… ahora resulta que el Rancho el Cristo es el Narco Rancho, por dios… aquí se daban clases de equitación… un restaurante… se hacían torneos de frontón a nivel nacional”, se dijo en el testimonio que tenemos en nuestro poder.
Ahora los familiares piden la liberación de sus detenidos y afirman contar con las pruebas para demostrar que son inocentes y que ninguno de ellos tiene antecedentes. “La gente sabe cuándo una persona es narcotraficante, se nota, se ve, este rancho es una herencia y las autoridades lo saben”, sostiene nuestra fuente.
De manera extraoficial se sabe que elementos de la FGR pretenden centrar la atención en cualquier autoridad, siempre que la sanción pública esté lejos de sus miembros. ¿A qué y con quién juega la fiscalia?
Las tres de ley… 1- Ayer se dieron a conocer dos detenciones, ambas de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) que encabeza Ramón Celaya Gamboa, algo que puede o no involucrar al titular de la corporación, pero que lo pone en el ojo del huracán.
2- Si la detención se dio, o no, por la presunta desaparición de más de un millón de pesos que fueron sustraídos de la detención realizada la noche del viernes 5 de mayo, después de que miembros de la SSC lograron reabrir la circulación de la carretera Chiautempan-Puebla, a la altura de Tlaltelulco, eso es harina de otro costal.
3- Esto confirma mi hipótesis, cuando afirmo que los elementos de seguridad necesariamente tendrían que formar parte de nuestra entidad, pues aunque no existe garantía de que al ser tlaxcaltecas sean incorruptibles, es un hecho que al carecer de identidad y afecto por Tlaxcala -o sus habitantes-, les resulta más fácil corromperse.
Entiendo que nos falten policías, sí, pero una cosa es que falten elementos y otra muy diferente es que se den de alta al que vaya pasando frente a la SSC… de verdad no aprendemos.
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