* Hay obras que se construyen con concreto, acero y tecnología. Y hay otras que se construyen con algo mucho más poderoso: esperanza y amor
El nuevo Centro de Rehabilitación, Inclusión y Autismo Tlaxcala (CRIAT) es de esas obras que deben mirarse más allá de la política, de los gobiernos y de los números. Porque detrás de sus instalaciones hay niñas y niños que necesitan una oportunidad; madres y padres que durante años han buscado respuestas; y familias que muchas veces han tenido que enfrentar enormes desafíos que representa un diagnóstico de discapacidad o autismo.
Para ellos, el CRIAT no es un edificio, es la posibilidad de que sus hijos tengan una vida con más oportunidades, es también la posibilidad de que una madre deje de preguntarse dónde llevará a su hijo a terapia, cuánto costará el tratamiento o cuánto tiempo tendrá que esperar para encontrar a un especialista.
Y quizá ahí se encuentra la noticia más importante de esta inauguración: el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Bienestar, destinará recursos para que los tratamientos de rehabilitación sean cubiertos en su totalidad para los menores beneficiarios. Los recursos serán canalizados directamente al Teletón, que participará en el modelo de atención y rehabilitación.
Dicho de manera sencilla: muchas familias podrán llevar a sus hijos a recibir tratamiento sin que el dinero sea una barrera y este noble gesto de generosidad y amor a la niñez no tiene un valor incalculable.
Porque cuando un niño necesita rehabilitación, una familia no debería tener que decidir entre pagar una terapia o pagar la comida de la semana. Cuando un pequeño necesita un diagnóstico especializado, sus padres no deberían tener que recorrer cientos de kilómetros buscando atención. Y cuando llega un diagnóstico de autismo, ninguna familia debería sentirse abandonada, hoy en Tlaxcala se rompió con esa barrera y se miró realmente a quienes estuvieron olvidados por años, hoy este sector vulnerable existe a la vista de todos gracias al CRIAT.
El centro contará con atención especializada, hidroterapia, estimulación sensorial, rehabilitación y una clínica dedicada al autismo. Además, por primera vez en Tlaxcala, habrá dos paidopsiquiatras disponibles dentro de este esquema de atención pública.
Para quienes vemos únicamente las cifras, pueden parecer datos técnicos, pero para una familia que requiere del servicio moral en el CRIAT un alivio, una solución y el significado es mucho más profundo que una obra, se traduce en una luz de esperanza y de amor, significa una puerta abierta, significa una cita que antes parecía imposible, significa una terapia que quizá antes no podían pagar.
El CRIAT significa la posibilidad de que un niño desarrolle habilidades, alcance mayor autonomía y tenga mejores condiciones para integrarse a la escuela y a la sociedad.
Actualmente más de 360 de niñas y niños ya reciben atención y se proyecta alcanzar hasta mil 200 beneficiarios al año.
Es decir, mil 200 historias, mil 200 familias, mil 200 razones para entender que el verdadero tamaño del CRIAT no se mide en metros cuadrados ni en millones de pesos, sino en las vidas que pueda transformar.
También hay algo profundamente humano en la historia de este proyecto. Nació de la sensibilidad de una maestra de educación especial y fue acompañado por familias que vieron crecer el centro desde la colocación de la primera piedra.
Quienes viven todos los días con una discapacidad o con autismo saben que la inclusión no se decreta, se construye con especialistas, terapias, paciencia, comprensión y oportunidades.
La gobernadora Lorena Cuéllar ha dicho que durante años soñó con hacer realidad este proyecto y que Tlaxcala “merece todo”, especialmente sus niñas y niños, tal vez esa sea la mejor manera de entender lo que hoy comienza, el CRIAT no debe pertenecer a una administración, debe pertenecer a los niños, a la niña que necesita rehabilitación para dar sus primeros pasos, al pequeño que necesita terapia para desarrollar nuevas habilidades, al niño con autismo que necesita un diagnóstico oportuno y acompañamiento especializado.
El CRIAT pertenece a la madre que busca desesperadamente una respuesta, al padre que quiere saber cómo ayudar a su hijo y a todas esas familias que, después de recibir un diagnóstico, alguna vez sintieron miedo, incertidumbre o soledad, a ellos a quienes no eran visibles para la sociedad hoy Tlaxcala les dice: no están solos.
El verdadero reto para la siguiente administración será cuidar esta institución, garantizar que tenga especialistas, presupuesto, medicamentos, mantenimiento y atención de calidad. Que ningún cambio de gobierno reduzca su capacidad. Que los recursos federales anunciados tengan continuidad y que el modelo de atención conserve siempre su sentido humano.
Porque una obra puede ser inaugurada en un día, pero una vida se transforma poco a poco con cada terapia, con cada diagnóstico, con cada avance, con cada palabra nueva, con cada paso y con cada niño que logra hacer algo que ayer parecía imposible.
Por eso, quizá el CRIAT sea una de esas pocas obras públicas que pueden medirse de una manera diferente, no por lo que costó, no por quién la inauguró, sino por cuántas sonrisas logró devolver, cuántas oportunidades abrió y cuántas familias dejó de hacer sentir solas y si logra cumplir esa misión, entonces Tlaxcala no solamente habrá construido un centro de rehabilitación.
Los tlaxcaltecas y el estado habrán construido esperanza.

