Rubén Terán Águila sabe lo que es venir de abajo, en el PRD tuvo un paso poco exitoso pero incluso en esas condiciones logró una excelente votación como abanderado amarillo. Sin embargo ahora en la Consejería Jurídica del Gobierno estatal parece que las cosas no se le dan porque a su alrededor se hace negocio y él, ni enterado.
Y no es que Terán desconozca la naturaleza de las y los trabajadores de las instituciones, de hecho como diputado local en el poco tiempo que estuvo como coordinador de la fracción parlamentaria del Movimiento de Regeneración Nacional (morena) se percató del “gandallismo” pero tampoco le dio tiempo poner orden. La arribista Marcela González Castillo lo rebasó por la derecha.
Pero uno pensaría que tras estos años de trabajo político el ex diputado local habría desarrollado el colmillo que muchos de sus menos talentosos compañeros de legislatura han logrado y expuesto. Desafortunadamente para él vemos que no es así. Sus colaboradores lo tienen en jaque y es el único que no se percata.
No se trata de niños de pecho los que abusan de su noble corazón, son esos aprovechados y arribistas que sobreviven del sexenio marianista en la Consejería Jurídica que gastó el presupuesto de los tlaxcaltecas para eliminar a los “Ortinotarios”. Al final todos los notarios ganaron y los millones erogados en despachos externos se fueron al WC.
Esos “trabajadores” son los que han envuelto al recién llegado e ingenuo consejero jurídico Rubén Terán Águila. Las repercusiones podrían ser peores que su desafortunada salida de la Coordinación de diputados morenistas y parece que no lo piensa así.
Pero en el pecado llevará la penitencia, porque lejos de empoderar a jóvenes talentos de la abogacía, que además si se fletaron para robustecer al Movimiento de Andrés Manuel López Obrador y la campaña de Lorena Cuéllar Cisneros, ha optado por mantener en la cancha a mercenarios que poco hicieron por él o por la 4T. La fría banca parece ser el lugar asignado para el morenismo de a pie.
Quienes ven de lejos este penoso comportamiento se cuestionan ¿de qué sirvió el apoyo a Cuéllar Cisneros en los diferentes procesos electorales del 2016, 2018, 2021?. Ya va la mitad del sexenio y nadie voltea a verlos, vaya, ni para el saludo o el incentivo mínimo, mientras que otros han sabido hacer negocio.
Como ejemplo está la propia Consejería Jurídica donde trabajadores y “clientes” señalan a Perla Gama R. como una de esas joyas. Arribista y buena para el negocio.
El modus operandi que ha sido denunciado por algunos de sus “clientes” involucra a la jurista como la negociante que vende sus servicios, alegando que, al tener información privilegiada no tendrá errores. Los dividendos que presume hacen sospechar que el negocio es redondo.
Aunque sus compañeros la recuerdan activa y reactiva con Mariano González Zarur y muy en contra de los “macacos”, nacos, prietos morenistas, la abogada Gama ha encontrado un espacio para hacer negocio al amparo de su encargo.
“Ella es llegada desde el sexenio marianista, estuvo burlándose del movimiento y de la actual gobernadora, esa persona lleva asuntos jurídicos por fuera, que conoce en la consejería y luego contacta a los trabajadores despedidos para ofrecerle sus servicios de defensa jurídica, a través de sus socios y así demandar al propio gobierno para el que trabaja”, dijo en entrevista una de nuestras fuentes.
Más allá de que sus intenciones sean buenas y únicamente como “facilitadora” nadie puede omitir que se está hablando de tráfico de influencias, pues es con la información privilegiada que logra gracias al espacio que ostenta como servidora pública, como ella acerca información a sus colegas, o a sus representados, según lo dicho por dos de sus compañeros.
Expedientes, números de cuentas bancarias de las dependencias del poder ejecutivo central, de los organismo desconcentrados, o de los organismos descentralizados de la administración pública estatal, son datos que han sido utilizados para poder embargar, o autoembargar las cuentas bancarias del gobierno, para pagarse los millonarios laudos laborales que ella misma dejó perder desde la Consejería Jurídica, afirman sus compañeros de área con documentos en mano.
¿Hasta cuándo será que la titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP) Isabel Maldonado Textle investigue a ésta y otros funcionarios?, sería interesante saber cuántos asuntos lleva a través de sus socios entre los que señalan al caballero Rojas Mena, quien se encuentra en el ITEA.
No son los únicos, se habla de una familia completa la involucrada en este jugoso negocio que cobra hasta el 30 por ciento por cada asunto ganado, más sus gastos de representación. ¿Con esta beca para qué queremos alguna del gobierno federal?.
A Rubén Terán tendrán que ponerle alguien que lo ayude, primero a redactar y poner al día la oficina de la Consejería, pues sin reglamento interior es fácil que se realicen este tipo de actos.
Las acciones de sus subordinados pueden costarle nuevamente el puesto a Rubén Terán.
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