Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
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El manejo opaco de los recursos, despidos injustificados, nepotismo y hasta posible conflicto de interés son algunas de las irregularidades en las que incurre el director del Centro de Rehabilitación Integral (CRI) y Escuela de Terapia Física y Rehabilitación, Iván Luna Cedeño.

Desde su llegada a la dirección general del CRI, Luna Cedeño se ha encargado de convertir este espacio en una “empresa familiar”, donde los negocios y relaciones personales se anteponen al beneficio de la población que acude a solicitar servicio.

Una de las primeras decisiones de Iván Luna Cedeño fue incrementar el costo de las terapias y colegiaturas; así las “cuotas de recuperación” que pagaban los pacientes, que eran de 15 o 20 pesos por sesión, aumentaron considerablemente con la llegada de este funcionario.

La Escuela de Terapia Física y Rehabilitación también modificó sus cuotas y ahora tan solo el costo de la ficha para ingresar es de mil pesos, la inscripción rebasa los 2 mil pesos, mientras que la mensualidad es de 2 mil pesos.

Parece que el Iván Luna encontró en el CRI su caja chica y el lugar perfecto para beneficiar a sus allegados. Me explico:

Para controlar los recursos que ingresan al Centro y la Escuela colocó en posiciones claves del organigrama a amigos y familiares, donde el único mérito para obtener el cargo es ser su conocido y responder a sus intereses. Del perfil profesional que no cubren sus allegados mejor ni hablamos.

Así, en la Coordinación Médico-Asistencial, Técnica y Administrativa ubicó a primos y familiares, además jefaturas como la de Recursos Materiales también las otorgó a amigos cercanos.

Disculpe usted si el organigrama que le describo no coincide con las posiciones otorgadas, pero no dude de la cercanía de sus trabajadores con el titular del CRI, eso cualquier colaborador minimamente sagaz se lo puede confirmar.

La intención de Iván Luna Cedeño es que sus allegados encubran sus irregularidades y el manejo poco transparente de los recursos que obtiene el CRI.

Para que vea el nivel de descaro de este funcionario, cuando le llegan auditorias y observaciones que solventar, pone a su equipo de trabajo a simular las evidencias que entrega para justificar sus excesivos gastos.

Lo anterior quedó evidenciado cuando en días pasados presumió la inauguración del área de Rayos X y la adquisición de un nuevo equipo de electroencefalograma. Área que por cierto todavía no funciona.

Las notas que pagó en medios de comunicación para difundir esta información detallaban que la inversión que se destinó superaba los 750 mil pesos, y se obtuvo del 1er. Sorteo CRI que organizó el año pasado y del esfuerzo de la propia institución. (En esa misma publicación aparece Eréndira Cova Brindis, Secretaria de la Función Pública quien al parecer desconoce el negocio familiar).

Es decir, Luna Cedeño no invirtió un solo peso de recurso público en mejorar los servicios y atención que brinda el CRI a la población que requiere de alguna terapia. ¿Entonces a dónde se orienta el presupuesto que recibe el CRI?, nadie lo sabe.

Según el director, todo el recurso para habilitar esta nueva área y comprar equipo de primer nivel se obtuvo de una rifa que él mismo organizó en 2022, donde por cierto, el premio principal era una camioneta de lujo.

Lo primero que tendría que explicar Iván Luna Cedeño es cómo a pesar de ser una institución que brinda servicios a la población vulnerable puede regalar en una rifa “patito” una camioneta de lujo, una cuatrimoto y equipo de cómputo.

Si al manejo opaco del presupuesto le sumamos que el director general utiliza los recursos materiales de la dependencia para su beneficio, es un hecho que este Centro de Rehabilitación está en manos de un funcionario poco apegado a las reglas de la 4T.

Resulta que Luna Cedeño se apropió de una camioneta marca JAC que el patronato del CRI adquirió para mejorar la operatividad del Centro, sin embargo, su director decidió que le era más útil a él.

Tan es así que en este momento la unidad oficial del CRI -que se compró con dinero público- se encuentra en el puerto de Veracruz, ya que el director decidió vacacionar con su novia, que también forma parte de la nómina del CRI, en el puerto jarocho.

El broche de oro de la cloaca en la que ha convertido Iván Cedeño al Centro de Rehabilitación es el posible conflicto de interés en el que incurre, toda vez que a pesar de ostentar el cargo como director general del CRI, la mayor parte de su tiempo lo dedica a atender su clínica privada de rehabilitación.

Así es, extrañamente el consultorio privado que tenía Cedeño Luna antes de ser funcionario público se ha transformado en una clínica integral de rehabilitación, ubicada en la capital tlaxcalteca. Acxotla es el lugar donde la Secretaría de la Función Pública (SFP) puede constatar lo aquí descrito.

Esto explicaría el interés del director general del CRI por acudir periódicamente a capacitaciones a otros estados del país, donde él siempre encabeza la comitiva y él elige quien lo acompañará. Todo esto con cargo al erario.

¿Por qué en una institución con una labor tan noble cómo el CRI no ha estallado el escándalo que lleva años gestándose?

Pues precisamente por eso, porque una institución con una misión noble como es atender las necesidades de las personas con discapacidad, jamás ha recibido atención. Esa es la justificación por la que perfiles como el de Margarita Ordoñez Carrera duró tanto tiempo en ese espacio, durante gobiernos priistas.

Pero regresando al presente, no existen un solo logro que haya alcanzado Iván Luna en los casi dos años que lleva al frente del CRI, y créame que sus abusos superan las acciones positivas. Los incontables despidos injustificados pueden dar muestra de ello.

La mística del actual gobierno no coincide con el perfil de este tipo de personajes, por lo que sería conveniente revisar con lupa la manera en que opera el CRI y la Escuela de Rehabilitación Física, solo así se podrían detectar todas las anomalías del titular, amigos y familia.

Es curioso cómo suceden las cosas, una pequeña lesión me llevó a regresar al CRI después de muchos años, de no ser así jamás habría visto el rostro de las personas que, entre molestas y tristes, ingresaban o salían de este espacio al que acuden para rehabilitarse de manera económica. Al menos tres personas no pudieron accesar a este espacio público, por los altos cobros, ¿cuándo se convirtió en nosocomio privado?.

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