Circo Atayde: De Lonas Fallidas a la Alteración del Patrimonio UNESCO en Tlaxcala

Fotografía: Rubén Franco
Fotografía: Rubén Franco
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La Secretaría de Turismo del Estado de Tlaxcala (SECTURE), encabezada por Fabricio Mena Rodríguez, ha ratificado a Atayde Entertainment Group como proveedor para los festejos de los 500 años de la fundación de Tlaxcala, a pesar de los errores en las lonas de las fiestas patrias que generaron críticas a nivel nacional.

Lejos de sancionar a la empresa, SECTURE le otorgó un nuevo contrato que ahora pone en riesgo el Conjunto Conventual Franciscano y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción, declarado c, al permitir intervenciones que dañan este espacio histórico.

El pasado mes, tres lonas diseñadas por Atayde Entertainment Group, creadas con inteligencia artificial sin supervisión adecuada, se volvieron virales por sus imágenes deformes y errores históricos. Cada lona tuvo un costo de 127 mil pesos, según información oficial.

Aunque el secretario Mena Rodríguez reconoció los fallos y mencionó posibles sanciones económicas, la empresa no solo evitó consecuencias, sino que fue contratada nuevamente para producir elementos gráficos y organizar el Festival Internacional de la Cultura Circense, programado del 3 al 12 de octubre en la Plaza de Toros de Tlaxcala.

Este festival, parte de las más de 90 actividades culturales planeadas para conmemorar los 500 años de Tlaxcala, incluye espectáculos con artistas internacionales como los Flying Caballero, los Hermanos Vivas, los Pellegrini Brothers y Heejin Diamond, acompañados por una orquesta del Conservatorio de Puebla.

Sin embargo, la preparación del evento ha generado controversia, ya que el Circo Atayde ha comenzado a romper muros y alterar espacios anexos al conjunto conventual, un sitio protegido por su valor histórico y arquitectónico.

Estas acciones han sido calificadas como una afrenta al patrimonio tlaxcalteca, que incluye uno de los primeros conventos franciscanos de América, construido en el siglo XVI.

La decisión de SECTURE ha desatado críticas por la aparente opacidad en los criterios de contratación y la falta de transparencia.

La ciudadanía y especialistas cuestionan por qué se permitió a Atayde continuar con el contrato tras su historial de errores y, más grave aún, por qué se le autorizó intervenir un espacio protegido por la UNESCO en lugar de utilizar alternativas como el Centro de Convenciones.

Esta situación contrasta con las medidas tomadas contra vendedores ambulantes, quienes fueron retirados del centro histórico bajo el argumento de proteger el patrimonio, lo que evidencia una doble moral en la gestión estatal.

En redes sociales la comunidad tlaxcalteca y las instancias culturales, como el INAH, han sido llamadas a intervenir para evitar un daño irreversible al legado de “la tacita de plata”.

Mientras Tlaxcala se prepara para proyectar su riqueza cultural en el ámbito nacional e internacional, el mensaje que envía este nuevo contrato es preocupante: la preservación del patrimonio parece subordinarse a intereses comerciales.