Casi 3 mil jóvenes dejan la educación superior en Tlaxcala

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* El abandono universitario también es un reto nacional

El abandono de los estudios universitarios representa uno de los principales retos para la educación superior en México y Tlaxcala no es ajena a este fenómeno. Durante el ciclo escolar 2023-2024, la tasa de abandono en educación superior en el estado fue de 6.8 por ciento, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Con una matrícula estatal de alrededor de 41 mil 361 estudiantes de educación superiordurante ese ciclo, la tasa equivale, como referencia estadística, a aproximadamente 2 mil 800 jóvenes que interrumpieron o abandonaron sus estudios.

El problema tampoco es exclusivo de Tlaxcala. A nivel nacional, el acceso y la permanencia en la educación superior continúan siendo desafíos importantes. La información de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) ha señalado que alrededor de cuatro de cada 10 jóvenes mexicanos de entre 18 y 22 años tienen acceso a alguna institución de educación superior.

En Tlaxcala, el indicador disponible para 2023-2024 ubica el abandono en 6.8 por ciento.

Los registros históricos muestran que el fenómeno ha tenido variaciones importantes en el estado. Tlaxcala registró tasas de abandono superiores al 9 por ciento en algunos ciclos escolares anteriores y llegó a 11 por ciento en 2016-2017. Posteriormente hubo una reducción, aunque el indicador volvió a incrementarse en algunos periodos, particularmente durante los años afectados por la pandemia.

Las dificultades económicas, la necesidad de incorporarse al mercado laboral, los costos de transporte, la distancia entre el hogar y las instituciones educativas, las responsabilidades familiares y las dificultades académicas siguen siendo factores que obligan a los estudiantes a interrumpir su formación profesional.

En Tlaxcala, el desafío adquiere especial relevancia porque cada joven que abandona la universidad representa no solamente una trayectoria educativa interrumpida, sino también una menor posibilidad de acceder posteriormente a empleos de mayor especialización y mejores condiciones laborales.

Si la matrícula estatal ronda los 41 mil estudiantes y la tasa de abandono se ubica en 6.8 por ciento, miles de jóvenes enfrentan cada ciclo escolar el riesgo de quedarse a mitad del camino.

El reto para las instituciones educativas y las autoridades es identificar con precisión las causas y establecer mecanismos de prevención y acompañamiento que permitan que los estudiantes no solamente lleguen a la universidad, sino que puedan permanecer, concluir sus estudios y ejercer la profesión para la que se prepararon.