Carnaval: entre la tradición y la inclusión pendiente

MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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El Carnaval 2025 ya resuena en Tlaxcala, en cada esquina o calle uno se percata del inicio de estas fiestas, con la algarabía de los huehues y el colorido de las camadas, desde Contla hasta Huamantla.

Es innegable que estas danzas son un emblema cultural que nos distingue, un legado que late en el corazón de nuestra identidad.

Sin embargo, no todos aplauden el telón de fondo: el apoyo económico a las camadas despierta críticas entre quienes ven en esos recursos una oportunidad perdida para otras prioridades. Y no les falta razón para cuestionar.

El operativo “Carnaval Seguro 2025”, con más de 300 elementos desplegados, demuestra un esfuerzo por garantizar la fiesta, pero incidentes como el asalto armado en Apetatitlán y Contla revelan fisuras que alimentan el escepticismo.

¿Cuánto de ese presupuesto podría destinarse a fortalecer la seguridad más allá de los días de carnaval? ¿O a proyectos que beneficien a quienes no bailan al ritmo de las camadas? La tradición no debería ser un lujo que unos celebran mientras otros lo observan con recelo.

Aquí va una propuesta que no es ni por mucho la única que se ha hecho: equilibrar la balanza. Sigamos apoyando a las camadas, pero con transparencia que muestre su impacto económico —turismo, empleo— y con un plan que lo complemente.

¿Por qué no invertir también en talleres para jóvenes que aprendan oficios del carnaval, desde la confección de trajes hasta la música, generando arraigo y oportunidades?

O destinar una parte del presupuesto a programas educativos que lleven la riqueza cultural tlaxcalteca a las aulas. Así, el carnaval no solo sería una fiesta para algunos, sino un proyecto de todos.

Tlaxcala merece un carnaval que celebre su pasado sin descuidar su futuro. La tradición vive cuando incluye, no cuando divide y en Tlaxcala es claro que el Carnaval es como el América: lo amas o lo odias, no hay punto medio.

Mientras los gobiernos sigan viendo estos espectáculos como la posibilidad de legitimar y ganar adeptos por medio del dinero y no de la planeacion, continuaremos viendo división y caras largas.

Por el bien del Tlaxcala, de los promotores y detractores, primero la transparencia.