ARTURO POPOCATL
Por: Arturo Popocatl
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Conforme se acerca la etapa del inicio de las precampañas para quienes aspiran a ocupar las candidaturas a diputaciones federales y senadurías, se acerca también la definición de los nombres de quienes aspiran y tienen que renunciar a un cargo público, si es que lo ostentan. Es el caso del partido en el poder, Morena.

Ya lo hizo la semana pasada Alfonso Sánchez García al renunciar como secretario de Infraestructura, y es muy probable que lo haga también Sergio González Hernández como secretario de Gobierno. Posiblemente se sumen otras u otros aspirantes, pues las precampañas inician el próximo 20 de noviembre, así que aún tienen tiempo.

En el caso de Sánchez García y de González Hernández, ambos se disputarán una candidatura al Senado de la República supeditados a los acuerdos nacionales de su partido, respecto de la paridad de género. Es decir, una o más mujeres se integrarán a las precampañas queriendo formar parte de una de las dos fórmulas que solicitarán su registro para contender en las elecciones de junio de 2024.

Las candidaturas no las puede ganar un solo grupo político, a riesgo de que Morena sufra una fractura que le disminuya sus posibilidades de triunfo. Eso mismo hace prever acuerdos internos para distribuírselas.

Por eso es importante recordar la crítica que la senadora Ana Lilia Rivera, en una entrevista con La Jornada de Oriente, hizo sobre las élites que han gobernado y gobiernan el estado de Tlaxcala.

Si los acuerdos llegan, es muy posible que tengamos un arreglo entre cúpulas de grupos políticos. El de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros es uno, el del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya es otro y el de la virtual candidata presidencial Claudia Sheinbaum es otro.

El de esta última representa el grupo más fuerte y con el poder suficiente para imponer la primera fórmula al Senado. Cuatro destacan: el senador José Antonio Álvarez Lima; la senadora Ana Lilia Rivera; el jefe de la Unidad de Administración y Finanzas de la SEP federal, Óscar Flores Jiménez; y la diputada federal Dulce Silva.

El segundo grupo más fuerte lo encabeza el de la gobernadora y no se ve una posible candidatura favorita. El hasta hoy secretario de Gobierno, Sergio González, es el nombre que más se escucha en los corrillos políticos locales, pero no es el único, pues también están sus hijas, Mariana Espinosa de los Monteros Cuéllar, presidenta honorífica del DIF Estatal, y María Fernanda Espinosa de los Monteros Cuéllar, presidenta honorífica del Comité de Bienestar y Desarrollo Social del estado.

El tercer grupo de poder lo encabeza el ex gobernador Alfonso Sánchez García y en este sobresalen su hijo Alfonso Sánchez García y la presidenta de la Junta de Coordinación y Concertación Política del Congreso local, Marcela González Castillo, su nuera. No hay que descartar al secretario de Educación Pública, Homero Meneses Hernández.

En este escenario, una coalición de fuerzas dentro de Morena parece estar ya formada, que es la de Cuéllar Cisneros y Sánchez Anaya, para tener más posibilidades de triunfo ante el grupo más fuerte en las elecciones de 2027, cuando tenga que renovarse la gubernatura.

Sin embargo, por lo que ahora mismo se observa, no les alcanzará para imponer la primera fórmula al Senado de la República. Y si Claudia Sheinbaum gana la presidencia, es más improbable aún que impongan candidatura al gobierno del estado. Y ahí las élites de las que hablaba la senadora Ana Lilia Rivera podrían recibir un duro golpe.

Será importante, a partir de ese posible escenario, ver cómo se comportan los grupos morenistas que en el proceso interno impulsado por López Obrador no apoyaron a la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Ese puede ser el inicio de una fractura en un partido que no se ha institucionalizado y que sigue comportándose como un movimiento desbalagado, que podría estarlo aún más con la ausencia de López Obrador de la presidencia.