ASPECTOS RELEVANTES DE POLITICA ECONÓMICA DEL GOBIERNO DE CLAUDIA SHEINBAUM PARDO.

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En su toma de protesta como presidenta de la república, Claudia Sheinbaum Pardo, delineó una política económica centrada en la continuidad de las reformas emprendidas durante el sexenio anterior, con una fuerte orientación hacia la justicia social, la estabilidad macroeconómica, y el impulso del desarrollo sostenible. Aquí algunos de los puntos clave de su política económica y un análisis más profundo de sus implicaciones:

1. Mantener la autonomía del Banco de México.

Sheinbaum reafirmó su compromiso con la autonomía del Banco de México, lo que indica una postura ortodoxa en cuanto a la política monetaria. Esto es esencial para mantener el control de la inflación y la estabilidad macroeconómica, factores clave para atraer inversión extranjera y fomentar el crecimiento económico. Al mantener esta independencia, se busca asegurar que las decisiones sobre tasas de interés y control de la inflación no se vean influenciadas por la política gubernamental a corto plazo.

2. Política fiscal responsable.

La presidenta subrayó la importancia de una política fiscal responsable, manteniendo una relación equilibrada entre la deuda pública y el Producto Interno Bruto (PIB). Se busca evitar el sobreendeudamiento del país.

Esta postura garantiza que las finanzas públicas sigan siendo sostenibles, lo que es fundamental para conservar la confianza de los mercados internacionales y evitar una crisis de deuda. La continuidad de esta política fiscal implica que no habrá aumentos significativos en la deuda pública que pongan en riesgo la estabilidad financiera, lo que también sugiere que los recursos adicionales deberán provenir de fuentes internas, como la eficiencia en la recaudación y el gasto público y la lucha contra la corrupción.

3. Inversión pública y privada.

Uno de los pilares fundamentales de su política económica, tanto la nacional como la extranjera, estarán protegidas y no habrá expropiaciones ni cambios drásticos en las reglas del juego para los inversionistas. Al señalar que México será un destino seguro para la inversión, Sheinbaum pretende dar confianza al sector privado mientras se avanza en la diversificación de la economía y el desarrollo regional.

Esta postura es un esfuerzo por combinar las políticas de bienestar con el fomento a la inversión privada, buscando un equilibrio entre el desarrollo económico y la justicia social. Además, la atracción de capital privado será crucial para financiar los ambiciosos proyectos de infraestructura, agua, transición energética y desarrollo regional.

4. Estabilidad en los precios de combustibles y energéticos.

Sheinbaum prometió que no habrá aumentos en términos reales en los precios de la gasolina, el diésel, el gas doméstico ni la electricidad. Esta medida busca proteger a las familias mexicanas de posibles fluctuaciones en los mercados internacionales de energía y mantener controlada la inflación. Mantener los precios estables puede ayudar a reducir las presiones inflacionarias y mejorar el poder adquisitivo de las familias, pero también supone un gran desafío para las finanzas públicas. Este control de precios requiere subsidios o una eficiente gestión de los recursos energéticos, lo cual podría poner presión sobre el presupuesto federal.

5. Relocalización de empresas y Tratado de Libre Comercio.

Sheinbaum también mencionó que se aprovechará el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para promover la relocalización de empresas (nearshoring), lo que podría fortalecer la capacidad productiva de México y aprovechar las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China para atraer más inversión a México. Este enfoque busca convertir a México en un centro manufacturero clave para América del Norte, lo cual podría generar una importante creación de empleos y promover el crecimiento en sectores estratégicos como la tecnológica, automotriz y manufactura.

Sin embargo, para que esto sea efectivo, será necesario mejorar la infraestructura, simplificar los trámites administrativos y garantizar un clima de negocios estable, mejorando significativamente la educación, la salud, la gobernabilidad y sobre todo, la seguridad pública.

6. Promoción de la transición energética.

Un aspecto clave de la política económica de Sheinbaum es el impulso a la transición hacia fuentes de energía renovables. Aunque mantendrá una producción petrolera moderada (1.8 millones de barriles diarios), la prioridad será la eficiencia energética y el desarrollo de energía renovable. Esta política busca alinear el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental.

El fomento de la energía limpia no solo contribuirá a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también abrirá nuevas oportunidades de inversión en sectores innovadores como la energía solar y eólica. Sin embargo, la transición energética será costosa y exigirá alianzas público-privadas, financiamiento para grandes proyectos de infraestructura y certidumbre jurídica ´para las inversiones privadas nacionales y extranjeras.

7. Autosuficiencia alimentaria y soberanía.

En cuanto a la política agrícola, Sheinbaum hizo énfasis en la autosuficiencia alimentaria, específicamente en el maíz y frijol, y condenó la siembra de productos transgénicos. Además, mencionó que Diconsa se transformará en “Alimentación para el Bienestar”, lo que refleja su interés en mejorar el acceso a alimentos para las familias de menores ingresos.

Estas medidas refuerzan su enfoque en garantizar precios justos para los productos agrícolas y evitar la dependencia de importaciones de alimentos básicos, lo que es crucial para reducir la vulnerabilidad de México ante fluctuaciones internacionales. Sin embargo, estas políticas también pueden encontrar resistencia si afectan a los intereses de las grandes corporaciones o si limitan el acceso a tecnologías agrícolas avanzadas.

En conclusión, la política económica de Claudia Sheinbaum busca balancear el crecimiento económico con la justicia social. Se enfoca en la estabilidad macroeconómica y el apoyo a la inversión privada, mientras mantiene un fuerte énfasis en políticas sociales que priorizan el bienestar de los sectores más vulnerables. El reto más grande será financiar estas ambiciosas propuestas sin comprometer la sostenibilidad fiscal, ni aumentar la carga para las finanzas públicas, todo mientras impulsa una transformación energética y asegura la soberanía alimentaria.

*Vice Presidente de la Asociación Mexicana de Gasto Público, A.C.