Visita Claudia a Tlaxcala, entre un espera prolongada y gritos del honor de estar con ella hoy

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La segunda visita de Claudia Sheinbaum Pardo a Tlaxcala ocasionó que miles de tlaxcaltecas se desbordaran para verla; en grupos, acompañados, o solos, caminaron unos 500 metros para llegar a la planta de tratamiento en San Hipólito Chimalpa, del municipio de Tlaxcala.

A pesar del frío, porque la mayoría desde las seis de la mañana se despertaron para ir al punto de reunión, con banderas y lonas con el nombre de Claudia. Algunos, vestidos de guinda, llegaron en camiones o camionetas al trébol; y, por la naturaleza del evento, se hizo el tráfico.

Iban todos murmurando que esperaban entrar pronto y que ya tenían hambre. Al llegar al lugar, sus ideales se vieron desmoronados, una reja estaba impidiendo el paso, un hombre con un muñeco del expresidente Andrés Manuel López Obrador, gritaba que los dejaran pasar, y se hicieron los empujones, ya que todos querían pasar al mismo tiempo.

La espera se hizo larga. El evento comenzó después del mediodía, por suerte, el calor no estaba presente, la lluvia de un día antes disminuyó sus efectos. Antes, hubo pasarela de políticos, representantes de partidos, servidores públicos de primer nivel del gobierno de Tlaxcala, diputados locales y senadores.

Ahí se escucharon porras y fanfarrias para Sheinbaum, hasta que por fin la vieron que llegó acompañada de los gobernadores de Tlaxcala y Puebla, Lorena Cuéllar, y Alejandro Armenta, así como funcionarios del Gobierno de México.

Atentos escucharon el mensaje que duró cerca de 30 minutos, de momento interrumpían para vitorear a la gobernadora y a la presidenta Sheinbaum, después del himno nacional se perfilaron para irse, tras escuchar que les agradecían su presencia en este evento.

Madres, padres, mujeres y adultos mayores caminaron a la salida, y dijeron “ojalá ahora nos apachurren”, por suerte, fue más accesible su partida. Ahí, la luz se hizo; había frituras, tacos de canasta, helados, aguas y refresco, porque llevaban casi siete horas en el proceso del evento de la presidenta Claudia Sheinbaum.

En Villa Alta, Tepetitla, el mismo ambiente, todos gritaban “¡Es un honor estar con Claudia hoy!”, el puente de río Atoyac al tope de personas, donde se escuchó también: “¡Justicia!”

Ahí, dos perros, pasaron frente las autoridades durante el protocolo, muy empoderados y en su momento de estrellato, parecía que comunicaban, “mira, quién sabe quiénes son, y qué hacen por acá”.

Tal vez, nadie de los ocho mil voluntarios de la jornada de limpieza los noto; todos estaban en lo suyo, y así transcurrió el evento del río Atoyac, el cual se terminó, y se oyó a alguien del equipo de Sheinbaum, decir “¡Vámonos para Hidalgo!”, y se fue Claudia apapachada por la gente.