- El gusano barrenador del hueso del aguacate constituye una amenaza para la producción del fruto. Sus larvas penetran en el aguacate y se alimentan de los tejidos hasta alcanzar la semilla, generando frutos deteriorados y con pérdida de calidad.
Ciudad de México, 4 de noviembre.– La detección de larvas de gusano barrenador del hueso del aguacate en cargamentos que pretendían llegar a Estados Unidos encendió las alertas sanitarias en Michoacán, principal productor de este fruto en México. Al menos 52 toneladas de aguacate fueron destruidas e incineradas para evitar la propagación de la plaga, cuya presencia amenaza con extender los daños de las huertas a toda la cadena de comercialización y poner en riesgo uno de los negocios agrícolas más importantes del país.
La contingencia ocurre en un momento complicado para el sector aguacatero. Mientras los pequeños productores de Michoacán mantienen un paro para exigir mejores precios por sus cosechas, las autoridades sanitarias han reforzado los controles de movilización e inspección para impedir que el insecto llegue a municipios y regiones que todavía conservan su certificación como zonas libres de esta plaga.
Aunque suele confundirse con el gusano barrenador del ganado, se trata de organismos diferentes. El primero corresponde a la fase larvaria de insectos que atacan el aguacate y perforan su pulpa hasta llegar al hueso o semilla. El segundo es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, que se alimenta del tejido vivo de animales y puede afectar también a seres humanos. Por tanto, no es la misma plaga ni existe una relación directa entre la infestación del ganado y la del fruto.

El gusano barrenador del hueso del aguacate constituye una amenaza para la producción porque daña directamente la parte comercializable del fruto y puede afectar su desarrollo desde que permanece en el árbol. Sus larvas penetran en el aguacate, construyen galerías en su interior y se alimentan de los tejidos hasta alcanzar la semilla. El resultado son frutos perforados, deteriorados y con pérdida de calidad, que dejan de cumplir las condiciones necesarias para su comercialización.
El daño puede pasar inadvertido durante las primeras etapas de desarrollo, debido a que las larvas permanecen dentro del fruto. Cuando la infestación avanza, las perforaciones y el deterioro interno pueden provocar la caída prematura del aguacate y pérdidas para los agricultores, que invirtieron recursos en el mantenimiento de las huertas y la cosecha de un producto que finalmente no podrá venderse.
El problema no se limita a los frutos visiblemente afectados. La presencia de la plaga obliga a mantener una vigilancia constante sobre las huertas, los centros de acopio, los empaques y las rutas de transporte. También hace necesario revisar los cargamentos para impedir que el insecto sea trasladado de una región a otra y encuentre nuevas zonas donde reproducirse.
Una amenaza para las zonas libres de la plaga
El pasado fin de semana, la Secretaría de Agricultura informó que dos cargamentos con presencia de la plaga ingresaron a Michoacán. Los hallazgos ocurrieron el 28 de octubre, cuando las autoridades detectaron producto que circulaba por rutas no autorizadas. Uno de los cargamentos fue devuelto a su lugar de origen y el otro se destruyó para evitar la dispersión del insecto.
Aunque la dependencia no precisó de dónde procedían los envíos, agricultores denunciaron que se trataba de producto proveniente de Nayarit, Jalisco y Colima, que intentaba ingresar a Michoacán para ser empacado y posteriormente enviado a Estados Unidos.
La circulación de aguacate por caminos secundarios y brechas representa uno de los principales problemas para las autoridades sanitarias, pues dificulta la supervisión de los cargamentos y permite que producto sin las condiciones fitosanitarias necesarias llegue a los centros de comercialización.
Ante esta situación, la Secretaría de Agricultura autorizó seis rutas de inspección itinerante para interceptar vehículos que transportan aguacate por vías alternas. Además, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) instaló tres puntos adicionales de inspección: dos en Nayarit y uno en Jalisco. También mantiene controles en las carreteras que conectan esas entidades con Michoacán y labores de supervisión en Colima y en huertas del país.
El objetivo es evitar que la plaga se extienda a las zonas que cuentan con reconocimiento sanitario. De acuerdo con los datos de Agricultura, México tiene 103 municipios y 12 zonas agroecológicas distribuidas en 10 estados reconocidos como libres del barrenador del hueso del aguacate. En conjunto, abarcan 243 mil 926 hectáreas, equivalentes a 93 por ciento de la superficie cultivada de este fruto en el país.
Michoacán concentra una parte fundamental de ese territorio protegido: cuenta con 50 municipios reconocidos y 185 mil 705 hectáreas bajo este estatus fitosanitario. Esto explica la importancia de los controles en las carreteras y los puntos de ingreso a la entidad, pues una infestación que avance hacia esas regiones podría comprometer una superficie considerable de producción.
El reconocimiento de zona libre no es solamente una distinción sanitaria. Es una condición que permite mantener bajo control la presencia de plagas y cumplir con los requisitos que establecen los mercados internacionales. Su conservación depende de la vigilancia de las huertas, la inspección de los frutos y la regulación de la movilización de productos agrícolas.
Por eso, cuando se detecta un cargamento infestado, las autoridades deben impedir que continúe su recorrido. La devolución o destrucción del producto busca evitar que las larvas completen su desarrollo y que el insecto encuentre nuevas zonas de reproducción. En el caso de las 52 toneladas destruidas en Michoacán, el procedimiento contempló colocar el aguacate en fosas, incinerarlo y posteriormente enterrarlo para reducir el riesgo de dispersión.

El impacto en el mercado estadounidense
La principal preocupación para el sector aguacatero es que la contingencia sanitaria termine afectando las exportaciones. México es el mayor productor mundial de este fruto y el aguacate Hass mexicano representa cerca de 30 por ciento de la cosecha global. Su comercialización constituye una fuente de ingresos para miles de productores, trabajadores agrícolas, empacadores y transportistas.
El mercado estadounidense es particularmente importante. De acuerdo con los datos publicados por *El País*, Estados Unidos compró aguacate mexicano por aproximadamente 3 mil 650 millones de dólares durante 2025. Para los productores de Michoacán, ese país representa 99 por ciento de su mercado, por lo que cualquier interrupción de los envíos puede tener consecuencias económicas inmediatas.
En 2025, México alcanzó un récord de 1.22 millones de toneladas exportadas y para 2026 se proyectan alrededor de 1.32 millones. El fruto mexicano llega a 36 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Japón y Costa Rica. Según la Secretaría de Agricultura, durante 2026 se han expedido 37 mil 840 certificados de exportación que respaldan el envío de cerca de un millón de toneladas de aguacate.
La importancia de estos números permite dimensionar lo que está en juego. Una plaga que se extienda a otras zonas productoras puede obligar a incrementar las inspecciones, restringir la movilización de la fruta y dificultar el cumplimiento de los protocolos sanitarios que exigen los compradores internacionales.
En este contexto, la detección de larvas no significa que todo el aguacate mexicano esté contaminado ni que las exportaciones hayan perdido automáticamente sus condiciones sanitarias. La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) sostuvo que la fruta destinada a la exportación y producida bajo los protocolos establecidos se mantiene sana.
En medio de la preocupación por el impacto que la plaga podría tener en las exportaciones, el Secretario de Agricultura, Julio Berdegué, aseguró que el brote representa una proporción mínima de la producción mexicana destinada a la exportación.
El funcionario federal explicó a SinEmbargo que “las plagas y enfermedades son parte de la agricultura”, por lo que los productores mantienen medidas de protección y vigilancia con el respaldo de Senasica.
“El brote al que te refieres afectó a 4 diezmillonesimas de la producción exportable de México”, escribió Berdegué en su cuenta de X
La organización señaló que el producto afectado procedía de un estado que no cuenta con certificación ni autorización para participar en el programa de exportación a Estados Unidos, por lo que pidió distinguir esos hallazgos de la producción que sí cumple con los controles fitosanitarios.
Sin embargo, el riesgo permanece porque la movilización irregular de aguacate puede introducir la plaga en zonas que hasta ahora se mantienen libres. De ahí que las autoridades busquen reforzar los filtros antes de que el problema se convierta en una afectación de mayores dimensiones para el comercio internacional.

La plaga llega en medio de la crisis de los productores
La amenaza sanitaria se suma al conflicto económico que enfrenta el campo aguacatero de Michoacán. Desde la semana pasada, pequeños productores y cortadores mantienen un paro para exigir un incremento en el precio que reciben por el fruto. Actualmente denuncian que les pagan alrededor de 13 pesos por kilo, mientras que su demanda es alcanzar los 45 pesos.
Los agricultores señalan que existe un desequilibrio en la cadena de comercialización, pues los intermediarios concentran buena parte de las ganancias, mientras quienes producen y cosechan el aguacate enfrentan condiciones cada vez más difíciles.
La protesta ha paralizado el corte en varios municipios y ha afectado cerca de la mitad de los envíos programados. Los productores también tomaron pacíficamente algunas Juntas de Sanidad Vegetal, organismos encargados de realizar los controles fitosanitarios necesarios para la exportación.
La situación complica todavía más las operaciones, pues la suspensión de los cortes y las restricciones sanitarias coinciden en una de las principales regiones exportadoras del país. A las pérdidas que representa dejar de cosechar se suma la posibilidad de que parte de la producción tenga que ser revisada, retenida o destruida por incumplir los requisitos sanitarios.
La APEAM manifestó que esperaba alcanzar un acuerdo con los trabajadores del campo para reanudar progresivamente las actividades de corte y normalizar el programa de exportación hacia Estados Unidos. Por su parte, la Unión de Pequeños Productores de Michoacán y otras organizaciones señalaron que los acercamientos con el sector empacador eran positivos.
Así, el gusano barrenador del hueso del aguacate abre un nuevo frente para una industria que ya enfrenta conflictos por los precios, la distribución de las ganancias y las condiciones de trabajo. La destrucción de cargamentos es una medida para contener la plaga, pero también evidencia la vulnerabilidad de un negocio que depende de mantener sus huertas libres de organismos que puedan impedir la comercialización de la fruta.
El desafío para México es conservar las 243 mil 926 hectáreas que cuentan con reconocimiento sanitario, impedir que el insecto se disperse y garantizar que los cargamentos cumplan con las exigencias de los países compradores. De ello depende no solamente la cosecha de miles de agricultores, sino también la continuidad de un mercado internacional que genera miles de millones de dólares para la economía mexicana.
CON INFORMACION DE SINEMBARGO.MX