La marcha de este sábado en Apizaco ha sido multitudinaria. La unión de diversos sectores de la industria de los toros en Tlaxcala es un hecho que ya circula con amplitud en el universo taurino.
Cientos de personas se dieron cita en el parque Juárez de la ciudad rielera a las 09:30 horas dentro de una convocatoria para tomar el espacio público y visibilizar a los tomadores de decisiones la importancia de conservar una práctica que implica diversas.
Actores políticos, mujeres taurinas de Tlaxcala, ganaderos, organizaciones taurinas de la sociedad civil, profesionales del espectáculo, artistas plásticos, músicos, veterinarios y médicos, en mayor medida, las agrupaciones más representativas por su presencia y liderazgo con un llamado enérgico con la convicción de enviar un mensaje: respetar las libertades.
Asociaciones diversas y complementarias de la industria taurina en el estado mostraron su cohesión en planteamientos concretos “prohibido prohibir”, “respetar la libertad de trabajar”, “respeto a nuestras tradiciones”, “restringir es condenar al campo bravo a la ruina”, “Tlaxcala, tierra que ama, defiende y vive del toro bravo”.
Durante un recorrido de casi dos mil metros, a lo largo del Boulevard 16 de septiembre se agruparon cinco columnas nutridas con personas de sectores, ocupaciones y edades diversas, donde también participaron asociaciones de Puebla, Puebla y Coscomatepec, Veracruz.
Adquirió notoriedad la presencia del matador Isaac Fonseca, coleta michoacano que ha emprendido de forma mediática una defensa activa de la industria y cultura taurina en nuestro país, así como en otras latitudes. De forma reciente encabezó las movilizaciones en Morelia y Ciudad de México. Con el mismo vigor los matadores como Sergio Flores.
Uno de los momentos más destacados surgió cuando la manifestación llegó a “La maquinita”, símbolo apizaquense, origen y evolución de un pueblo; y se entonó el himno mexicano. Las estrofas de otro símbolo, en este caso nacional, crearon la cohesión de los asistentes.

Alrededor de las 12:30 horas la concurrencia desembocó en la plaza de toros monumental Rodolfo Rodríguez “El Pana” y posterior asistencia a un festival en el que festival en el que se lidiaron astados de Lorenzo Rivera, La Joya, Rancho Seco y La Gasca a manos del becerrista Miguel Piedras, los novilleros Luis Martínez y Luz Elena Martínez, así como del matador Sebastián Palomo.
Previamente hizo uso de la voz el matador Uriel Moreno “El Zapata” como orador único llamó a defender la fiesta de toros mediante la realización de asambleas populares y anunció que ante el Congreso del Estado se presentó una iniciativa de ley.
La asistencia copiosa a la marcha reflejó el ánimo participativo de una sociedad que en otros tiempos tuvo un desarrollo vinculado a la industria taurina del toro bravo y que se diferencia de lo que ocurre en otras ciudades del país.
Es un logro dentro del entorno consistente en el que se ha transitado a prohibiciones puras como en el caso de Michoacán, o algunas revestidas de regulación que es inoperante, caso de Ciudad de México. En todo caso la protesta se debe acompañar de la propuesta.
Se debe decir: el logro de llenar las calles será fútil si la industria taurina evade hacer esfuerzos por llevar gente a las plazas de toros en un entorno con esa volatilidad y efervescencia; para eso queremos la libertad, para lograr algo grande, en este caso su continuidad y supervivencia.
UNA COLABORACIÓN DE: Abraham Sánchez Lima
