Bastó una frase para encender las redes sociales: “Desde luego que quiero ser gobernador”. La declaración del secretario de Educación Pública del Estado, Homero Meneses Hernández, en entrevista con el medio e-Consulta, no solo confirmó lo que muchos intuían, sino que provocó una oleada de reacciones negativas, especialmente con usuarios inconformes con su gestión.
Apenas dejó entrever su intención de buscar la gubernatura en 2027, y la respuesta fue contundente: el repudio fue generalizado. “Ni loco lo apoyo”, “el cinismo en todo su esplendor”, “no sirvió en educación, menos va a servir como gobernador”, fueron solo algunos de los comentarios que inundaron las redes sociales.
Y es que Homero Meneses, lejos de presentar una gestión ejemplar al frente de la Secretaría de Educación, carga con señalamientos por su trato al magisterio, la entrega opaca de plazas, conflictos internos y un visible deterioro en las condiciones educativas del estado. Aún así, el funcionario considera que su paso por el servicio público le da autoridad para aspirar al máximo cargo en Tlaxcala.
Con un discurso que intenta apelar a sus orígenes humildes, recordó su pasado como vendedor de pollo en el mercado y su militancia en la izquierda desde 1988, sin embargo, para muchos tlaxcaltecas eso no basta para encubrir los errores de su administración. Los resultados no se ven ni en las escuelas, ni en el magisterio, ni en la infraestructura educativa.
“Soy de pueblo, soy de Tlaxcala”, dijo en un intento por conectarse con la ciudadanía. Pero las críticas evidencian una desconexión con la realidad de miles de docentes que acusan a Meneses de no haberlos escuchado y de operar desde la SEP con autoritarismo y sin sensibilidad.
En la entrevista, trató de mostrarse institucional al decir que esperará los tiempos del partido y las definiciones del Consejo Nacional de Morena. No obstante, dejó claro que su intención es real. Incluso reconoció que, llegado el momento, renunciará a su cargo: “No se pueden usar dos cachuchas”.
Para algunos, el destape fue una falta de respeto a los tlaxcaltecas, considerando que ni siquiera ha logrado cumplir sus compromisos como secretario.
