La secretaria de Bienestar del Estado, María Estela Álvarez Corona, salió al paso de los señalamientos surgidos en el municipio de Xalostoc, donde pobladores enfrentaron a un regidor acusado de presuntamente vender apoyos sociales, y dejó en claro que los programas estatales no tienen costo alguno para la ciudadanía.
Durante el Diálogo Circular realizado este día, la funcionaria enfatizó que ninguno de los apoyos que entrega la Secretaría de Bienestar puede ser condicionado ni comercializado, por lo que pidió a la población no dejarse engañar y denunciar cualquier irregularidad.
Álvarez Corona explicó que una ciudadanía informada es la principal barrera contra los abusos, por lo que solicitó el respaldo de los medios de comunicación para difundir que todos los programas estatales son completamente gratuitos.
La secretaria precisó que los ayuntamientos sí pueden implementar programas propios con recursos municipales, los cuales pueden ser gratuitos o a bajo costo, pero eso no debe confundirse con los apoyos estatales ni utilizarse para lucrar con la necesidad de la gente.
Para evitar confusiones, detalló que los tinacos entregados por el Gobierno del Estado son de color morado, distintivo que garantiza su gratuidad, mientras que los ofrecidos por los municipios suelen ser de otros colores y, en algunos casos, tienen un costo.
En el caso de los calentadores solares, subrayó que los estatales no solo se entregan sin costo, sino que también incluyen instalación, lo que marca una diferencia clara frente a otros programas.
Reconoció que en años anteriores, particularmente en 2022 y 2023, se detectaron casos aislados de cobros indebidos, los cuales fueron corregidos con la devolución del dinero a las personas afectadas, sin que se generaran afectaciones graves a la ciudadanía.
Finalmente, María Estela Álvarez Corona llamó a la población a no quedarse callada ante cualquier intento de cobro o reventa de apoyos, y a presentar su denuncia tanto ante los ayuntamientos como directamente ante la Secretaría de Bienestar, reiterando que los programas sociales no son favores personales ni moneda de cambio político.