En medio de una grave crisis financiera, el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Tlaxcala (CECyTE-EMSaD) ha convertido a sus trabajadores en falsos encuestadores políticos, obligándolos a realizar trabajo electoral en horario laboral para favorecer al candidato oficial.
Todo el personal docente, administrativo y de apoyo ha sido enviado a distintos municipios del estado con la instrucción de levantar “encuestas inductivas” y conseguir diariamente entre 10 y 15 promovidos, entregando CURP y datos personales de los ciudadanos.
Esta actividad se realiza muchas veces en horas de trabajo —afectando directamente la atención educativa— o fuera de su jornada, utilizando recursos propios de los empleados. Mientras tanto, los directivos se trasladan en vehículos oficiales, entre ellos el titular Darwin Pérez y Pérez.

Esta práctica ocurre mientras el subsistema enfrenta un déficit acumulado superior a los 14 millones de pesos y problemas recurrentes para pagar la nómina quincenal.
Ante esta situación, el director general Darwin Pérez y Pérez optó por recortar más del 80% de las prestaciones del personal de confianza y planea despedir hasta 80 plazas, medidas que no resuelven el problema estructural creado, según denuncias internas, por el inflamiento de plazas para favores políticos impulsado por el subdirector de Recursos Humanos, Jesús Morales Aguilar.
Un directivo que acompañó al equipo en Santa Cruz Tlaxcala logró cero promovidos de los 15 esperados, evidenciando el rechazo ciudadano a esta práctica.
El CECyTE Tlaxcala se ha convertido en un claro ejemplo de clientelismo, nepotismo y uso indebido de recursos públicos. Mientras se pregona austeridad y sororidad, sus autoridades usan a los trabajadores como instrumento político, deteriorando aún más la calidad educativa en el nivel medio superior.

