Aunque la percepción de inseguridad disminuyó en Tlaxcala, 6 de cada 10 habitantes todavía consideran inseguro vivir en su entorno, de acuerdo con los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI. El indicador se ubicó en 63.4%, por debajo del 69.7% registrado en diciembre de 2025, lo que representa una reducción, pero no una percepción generalizada de seguridad.
Entre los espacios públicos donde la población manifiesta mayor temor destacan los cajeros automáticos ubicados en la vía pública y el transporte público, debido a la percepción de riesgo de sufrir robos u otros delitos. También se encuentran las calles que habitualmente utiliza la ciudadanía y las carreteras, lugares donde la sensación de vulnerabilidad forma parte de la experiencia cotidiana.
La ENSU también contempla otros sitios como mercados, bancos, parques, centros recreativos y centros comerciales, permitiendo identificar cómo cambia la percepción de seguridad dependiendo del espacio. Los resultados muestran que el miedo al delito no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra especialmente en determinados lugares de tránsito y exposición pública.
El dato de 63.4% debe interpretarse como percepción de inseguridad y no como incidencia delictiva. Es decir, sentirse inseguro no significa necesariamente haber sido víctima de un delito. Para medir victimización y delitos no denunciados existen otros instrumentos del INEGI, como la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE).
A nivel nacional, los resultados más recientes de la ENVIPE 2026 señalan que entre los delitos más frecuentes durante 2025 estuvieron el fraude, la extorsión y el robo en calle o transporte público. La encuesta también estimó que la gran mayoría de los delitos no fueron denunciados o no derivaron en una carpeta de investigación.
Así, Tlaxcala registra una mejoría en la percepción de seguridad respecto a finales de 2025, pero el temor permanece entre una parte significativa de la población. El desafío para las autoridades no sólo consiste en reducir los delitos, sino en recuperar la confianza ciudadana en calles, transporte, cajeros y demás espacios públicos donde actualmente persiste la sensación de riesgo.


