Tlaxcala promete recortar 50% los trámites

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* La CEMERT plantea reducir a la mitad tiempos y requisitos, pero mantendrá la atención presencial para evitar que la digitalización deje fuera a adultos mayores y personas con discapacidad.

¿Se acabaron las vueltas, las filas y el papeleo para hacer un trámite en Tlaxcala? Esa es, al menos, la meta que plantea la Comisión Estatal de Mejora Regulatoria (CEMERT): reducir hasta 50 por ciento los tiempos de atención y los requisitos en buena parte de los trámites y servicios gubernamentales.

Julio César Portilla Caballero, titular de la CEMERT, explicó que el proceso de simplificación y homologación ya se trabaja en Tlaxcala, aunque reconoció que no todos los trámites podrán reducirse en la misma proporción. Algunos involucran cuestiones como propiedad, identidad o servicios de salud y requieren procedimientos específicos para garantizar certeza jurídica.

La apuesta no será mandar a todos los ciudadanos a una computadora. Portilla Caballero aseguró que la atención digital y presencial continuarán siendo equiparables, por lo que la intención es evitar que quien acuda personalmente tenga que entregar más documentos que quien realice el mismo procedimiento en línea.

El reto: digitalizar sin excluir

El funcionario reconoció uno de los principales obstáculos: la brecha digital. Adultos mayores y personas con alguna discapacidad pueden enfrentar mayores dificultades para utilizar aplicaciones o páginas gubernamentales.

Por ello, la CEMERT prepara un modelo de atención multiplataforma que incluso contempla utilizar herramientas de comunicación cotidiana como WhatsApp, bajo la lógica de que muchas personas quizá no están acostumbradas a realizar trámites mediante aplicaciones oficiales, pero sí utilizan diariamente servicios de mensajería.

La intención es cambiar la experiencia del ciudadano frente al gobierno: menos requisitos, menos tiempo y diferentes alternativas para realizar un trámite, sin que la modernización signifique cerrar la puerta a quienes prefieren o necesitan atención presencial.

Sin embargo, Portilla Caballero puso un límite: no todos los tiempos pueden reducirse artificialmente. Existen procedimientos que requieren verificaciones, desplazamientos de servidores públicos o revisiones administrativas, técnicas y jurídicas que deben mantenerse para garantizar que las resoluciones de la autoridad tengan sustento.

La meta general es ambiciosa: reducir aproximadamente 50 por ciento los tiempos y requisitos, particularmente en aquellos trámites susceptibles de simplificación y digitalización.

Ahora viene la parte difícil: que la promesa de “menos burocracia” realmente se traduzca en menos filas, menos documentos y menos vueltas para los ciudadanos.