Por primera vez en la historia del Campeonato Mundial de Voleibol de Playa, se llevó a cabo una ceremonia oficial de inauguración, y por supuesto, que tenía que ser Tlaxcala, la encargada de proponer la idea y consumarla.
Y es que recordemos, este campeonato, tenía años de no salir de Europa, y esos países no gozan de la calidez con la que contamos nosotros, por lo que quisimos recibir a los deportistas como se lo merecen.
Se trató de un evento conmovedor, desde que salió nuestra monumental bandera y entonamos al unísono el Himno Nacional, para después, dar paso al desfile de los protagonistas, los jugadores, que, junto con sus banderas y encabezados por mojigangas de Huamantla, salieron al Estadio Tlahuicole para ser aplaudidos por los miles de espectadores. Cómo era de esperarse, el recibimiento especial fue para la selección mexicana.
Autoridades federales acompañaron a la Gobernadora Lorena Cuéllar para atestiguar este momento sin precedentes. A su lado se encontraban la secretaria de Educación Leticia Ramírez Amaya; el secretario de Turismo, Miguel Torruco Marqués y la titular de la Conade, Ana Gabriela Guevara.
También estuvieron presentes, el titular de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), Ary Da Silva Graça Filho; Jesús Perales, presidente de la Federación Mexicana de Voleibol y la directora general del Instituto del Deporte de Tlaxcala, Madaí Pérez Carrillo.
Como se esperaba, la lluvia comenzó a caer mientras las autoridades daban sus discursos, sin embargo, los tlaxcaltecas no decayeron y se cubrieron del agua para seguir disfrutando de la noche.
Un espectáculo que recorrió lugares, tradiciones, momentos emblemáticos de nuestra historia, como las luciérnagas de Nanacamilpa, las alfombras de Huamantla, y los huehues, que conviriteron el campo de futbol en su pista de baile, y al fondo, nuestra montaña, la Matlalcueyetl, momentos que, sin duda, nos erizaron la piel.
Posteriormente, se dio paso a un show más tecnológico, musical, con dj’s y animadores, el ya famoso “Tlaxca la la la” fue cantado por todos.
Finalmente, se dio paso al juego de luces y pirotecnia que nos asombrados, la Casa de los Coyotes cimbró, los tlaxcaltecas nos sentimos orgullosos de nuestra tierra, y de mostrar a los ajenos, de qué estamos hechos.

