- Un sueño hecho realidad para miles de familias que serán beneficiadas
Con la emoción de una meta cumplida y la mirada puesta en la transformación social, el Sistema Estatal DIF de Tlaxcala inaugurará este lunes el Centro de Rehabilitación, Inclusión y Autismo Tlaxcala (CRIAT), un espacio único en su tipo que nace del corazón de una maestra de educación especial y se consolida como un legado de humanidad y justicia social para las infancias más vulnerables del estado.
La presidenta del DIF estatal, Mariana Espinoza de los Monteros Cuéllar describió este proyecto como “un sueño” que la gobernadora Lorena Cuéllar acarició durante años y que ahora, a cinco años de administración, se concreta con una inversión cerca a mil millones de pesos. “Es el único centro en su tipo en el país operado con fondos del estado y con el equipamiento más sofisticado que existe”, destacó en entrevista, subrayando que, aunque el modelo fue compartido por la Fundación Teletón, la infraestructura, el equipo y la operación son cien por ciento tlaxcaltecas.
El CRIAT no es solo un edificio con tecnología de vanguardia; es una respuesta contundente a una necesidad latente. Mientras que antes las familias tenían que enfrentar largas esperas, diagnósticos inciertos y terapias particulares de alto costo, ahora encontrarán en un solo lugar tres clínicas especializadas que ofrecen desde hidroterapia y estimulación sensorial hasta atención integral y una clínica pionera para el autismo. Por primera vez en el estado, dos paidopsiquiatras estarán al servicio de la población pública, garantizando diagnósticos certeros y acompañamiento profesional.
“Esto no se traduce en números, sino en vidas que se transforman”, afirmó Mariana, al revelar que actualmente ya son 324 niñas y niños con discapacidad y 155 con autismo los que están siendo atendidos, con la proyección de llegar a mil 200 beneficiarios anuales. Pero el impacto va más allá de las terapias: el centro busca borrar la soledad y la incertidumbre que han acompañado a cientos de familias tras recibir un diagnóstico de discapacidad. “Que sepan que ya no están solos, que ahora tienen un lugar donde sus hijos serán atendidos con calidad y calidez”, expresó.
El valor humanista del proyecto radica en su enfoque inclusivo y su proceso de construcción. Las familias y los niños fueron parte activa del sueño, desde la colocación de la primera piedra, recorriendo las fases de edificación y apropiándose del espacio. El personal, capacitado y certificado por Fundación Teletón, no solo maneja la tecnología de punta, sino que ha tejido un vínculo de empatía que convierte cada terapia en un acto de esperanza.
“Dejamos una institución más empática, humana y comprometida”, sentenció la funcionaria, quien ve en el CRIAT una semilla que debe ser cuidada por las futuras administraciones y por los propios beneficiarios. La invitación es clara: el centro es de todos y para todos, y su éxito dependerá de que la comunidad lo haga suyo y exija que el servicio se mantenga con la excelencia con la que nace.
Este centro no solo culmina una administración, sino que abre una puerta a la inclusión y la dignidad. En un estado que antes carecía de especialistas y atención integral para el autismo, hoy se erige un faro que demuestra que cuando el Estado actúa con corazón y visión de futuro, los sueños más difíciles se vuelven realidad. El CRIAT es, en esencia, la prueba de que la política pública puede y debe ser un acto de amor.