Postes destinados a servicios públicos en distintas colonias de la capital tlaxcalteca comenzaron a lucir publicidad con la imagen de Alfonso Sánchez García, situación que ha generado cuestionamientos sobre el uso del equipamiento urbano para difundir el rostro de uno de los perfiles que busca posicionarse rumbo al proceso electoral de 2027.
La colocación de estos materiales ha sido reportada por ciudadanos y también quedó registrada en un video que circula en redes sociales, donde se observan postes cubiertos con propaganda alusiva al exalcalde capitalino.
El hecho ocurre en un contexto de creciente actividad política y posicionamiento anticipado de diversos aspirantes, por lo que la presencia masiva de la imagen de Sánchez García en espacios públicos vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre los límites de la promoción política antes del inicio formal de las campañas.
La legislación electoral establece restricciones expresas para la colocación de propaganda en elementos que forman parte del equipamiento urbano. El artículo 250 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales contempla esta prohibición durante las campañas, mientras que el artículo 174 de la legislación electoral de Tlaxcala también establece restricciones para fijar propaganda en equipamiento urbano, carretero o ferroviario.
No obstante, existe una discusión jurídica que deberá determinarse caso por caso: si los materiales actualmente colocados pueden ser considerados formalmente propaganda electoral o si corresponden a otro tipo de publicidad política o de posicionamiento personal.
Más allá de la interpretación legal, el despliegue genera una pregunta política inevitable: ¿por qué la necesidad de llenar postes, calles y colonias enteras con la imagen de un aspirante?
La estrategia busca evidentemente ganar presencia y reconocimiento entre los ciudadanos, pero también puede generar el efecto contrario cuando la exposición se percibe como excesiva o invasiva.
En política, la línea entre posicionamiento y saturación puede ser muy delgada. Y cuando un aspirante necesita aparecer prácticamente en cada esquina, la pregunta ya no es solamente cuánto se está invirtiendo en hacerse visible, sino qué mensaje transmite esa necesidad de estar en todas partes antes de que siquiera comiencen las campañas.
