En el mundo de los sueños no hace falta pisar porque el suelo no existe. Todo levita en la gravidez de la fantasía y de lo inimaginable mientras cuanto, comprobable,…
Cuando Gil Mora conducía el balón todo parecía posible. Ayer el fútbol nacía y moría en sus botines; era hipnótico ver el balón rodando en sus pubertos pies, ver a…