* Rosario Adriana Mendieta admite que existen elementos para investigar el asesinato con perspectiva de género; sin embargo, justifica la actuación institucional bajo el argumento de fortalecer la coordinación y pide a la fiscal reconsiderar la clasificación del delito.
La Secretaría de las Mujeres de Tlaxcala reconoce que existen elementos para investigar como feminicidio la muerte de Karina N., localizada sin vida en el municipio de Nativitas; sin embargo, su titular, Rosario Adriana Mendieta Herrera, evitó cuestionar directamente la actuación de la Fiscalía General de Justicia del Estado, pese a que la propia dependencia identifica indicios que debieron considerarse desde el inicio de las investigaciones.
Durante su declaración, la funcionaria expuso que existen al menos tres variables que apuntan a una posible razón de género: la relación sentimental que el presunto responsable habría reconocido tener con la víctima, la relación asimétrica de poder —ya que ambos trabajaban juntos— y las circunstancias en las que ocurrió la muerte, particularmente ante las versiones que han circulado sobre una supuesta sobredosis.
Mendieta Herrera sostuvo que estos elementos coinciden con los criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que establecen que toda muerte violenta de una mujer debe investigarse inicialmente bajo el protocolo de feminicidio, a fin de garantizar una metodología con perspectiva de género y evitar que se descarten líneas de investigación.
No obstante, cuando se le cuestionó si la Fiscalía estaba haciendo mal su trabajo al no considerar estos indicadores, la secretaria evitó asumir una postura crítica y respondió que no lo expresaría en esos términos, pues consideró necesario fortalecer el trabajo entre las instituciones y mejorar la coordinación, particularmente desde la actuación de los primeros respondientes.
La postura resulta relevante porque la propia Secretaría de las Mujeres reconoce que hay elementos que justifican investigar el caso como feminicidio, pero en lugar de exigir explicaciones sobre por qué no fueron considerados oportunamente, la funcionaria trasladó la discusión al terreno de la coordinación institucional.
La titular de la dependencia informó que ya hubo acercamiento con los familiares de Karina N. y que se ofrecieron servicios de asesoría jurídica, atención psicológica y acompañamiento pericial mediante especialistas en psicología y antropología. Sin embargo, señaló que la familia todavía no había confirmado si aceptaría estos servicios.
También confirmó que los familiares solicitaron a la Fiscalía la reclasificación del delito y que será esta autoridad la que deberá explicar por qué acepta o rechaza la petición.
Ante la controversia, Mendieta Herrera hizo un llamado público a la fiscal para que reconsidere la clasificación jurídica del caso y planteó la necesidad de establecer mesas de trabajo para fortalecer la investigación y la sanción de los delitos cometidos contra las mujeres.
Aunque la secretaria insistió en que su responsabilidad es acompañar a las víctimas y no investigar ni sancionar, su declaración deja una contradicción institucional difícil de ignorar: si la Secretaría de las Mujeres ya identificó indicios de feminicidio, ¿por qué la exigencia a la Fiscalía no es más contundente?
Mientras las instituciones hablan de coordinación, la familia de Karina sigue esperando justicia y una investigación que tome en cuenta todas las circunstancias de su muerte.
