* Brigadas blanquean bardas con su nombre y arrecian ataques en redes sociales; simpatizantes consideran que las acciones evidencian preocupación por su posicionamiento rumbo a 2027
La guerra sucia en contra de la senadora con licencia Ana Lilia Rivera Rivera habría entrado en una nueva etapa de intensidad en Tlaxcala, con acciones en territorio y una campaña de descalificación en redes sociales que, de acuerdo con simpatizantes de la legisladora, buscarían contener el crecimiento de su posicionamiento político.
Durante las últimas madrugadas, diversas brigadas fueron observadas realizando labores de blanqueamiento de bardas en distintos puntos del estado donde previamente aparecía el nombre de Ana Lilia Rivera. Para sus simpatizantes, esta acción no sería casual y tendría como objetivo reducir la visibilidad de una de las figuras que actualmente concentra mayor atención dentro de Morena en Tlaxcala.
A estas acciones se suma la actividad de perfiles y cuentas en redes sociales que mantienen una campaña permanente de cuestionamientos y descalificaciones contra la senadora con licencia, mediante publicaciones que sus seguidores califican como información engañosa y ataques dirigidos a desacreditar su trayectoria.
Para los simpatizantes de Rivera Rivera, el recrudecimiento de estas acciones tendría una lectura política: sus adversarios estarían preocupados por la ventaja que mantiene en las preferencias y por la dificultad de alcanzarla, por lo que habrían optado por intensificar los ataques en lugar de confrontarla mediante propuestas.
Señalaron que el fenómeno coincide con el posicionamiento que Ana Lilia Rivera ha construido entre sectores de la militancia y simpatizantes de la Cuarta Transformación, respaldado —afirman— por años de trabajo territorial, contacto con comunidades y su cercanía con el proyecto político de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Los seguidores de la legisladora consideraron que, en un escenario democrático, las diferencias deberían dirimirse mediante el debate de ideas y la presentación de propuestas, y no a través del retiro de expresiones políticas en bardas o campañas de desprestigio en plataformas digitales.
Advirtieron que el blanqueamiento de bardas y los ataques digitales podrían formar parte de una misma estrategia para disminuir la presencia pública de Rivera Rivera, particularmente ante el escenario rumbo a la sucesión gubernamental de 2027.
Mientras sus adversarios intensifican las críticas, Ana Lilia Rivera mantiene sus recorridos por distintos municipios de Tlaxcala y ha insistido en que su prioridad es escuchar directamente a la ciudadanía, conocer sus necesidades y defender los principios de la transformación.
Para sus simpatizantes, el mensaje es claro: cuando una figura política comienza a preocupar a sus adversarios, los ataques suelen aumentar; sin embargo, será la ciudadanía la que finalmente determine en las urnas el rumbo político de Tlaxcala.
