Retos en el manejo de residuos dificultan la puesta en marcha del modelo de economía circular: Semarnat

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México enfrenta diversos retos en el manejo de residuos que dificultan la puesta en marcha para el modelo de economía circular, reconoció José Luis Samaniego Leyva, subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Entre ellos se encuentran la falta de información sobre la cantidad y tipos de residuos que  recolectan los municipios –cuánto PET poseen, cuánto metano pueden producir de desechos orgánicos, qué otros materiales pueden reciclar, entre otros–. Esto se acompaña, dijo, de una crisis de recolección, insuficiencia de plantas separadoras y de incumplimiento de la ley que provoca que la mayor parte de los residuos se depositan en sitios inadecuados y genera presiones sobre la salud y el medio ambiente.

Alertó que 97.7 por ciento de los sitios de exposición final no cumplen con la normativa requerida. Indicó que en México hay 2 mil 250 espacios de este tipo, pero sólo 52 cumplen con la norma oficial 083 de la Semarnat que precisa que estos lugares deben de tener una barrera de impermeabilización (geomembrana) y capturar las emisiones de metano.

Durante un taller en la materia que organizó la Semarnat, recordó que diariamente se producen 140 mil toneladas de residuos, 14 por ciento más que en 2020. De ellos, 40 por ciento son orgánicos, 36 por ciento se consideran reutilizables (vidrio, plásticos, metales) y 24 por ciento corresponde a cosas que son difíciles de procesar.

Agregó que no están armonizados los marcos jurídicos  estatales ni los municipales respecto de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos. Además de que las diferencias entre los costos, acceso a la infraestructura para la recolección entre municipios y entidades federativas evidencia que hay insuficiencia en la capacidad financiera y en la cobertura que tenemos en el país, lo que genera una prestación desigual de los servicios  e incluso es  inexistente en algunas regiones del país.

A esto se suma que hay un problema también con los residuos de manejo especial porque no todos los estados tienen esos planes de manejo que exige la ley, debido a que no cuentan  con sistemas de información que permitan saber qué tipo de residuos, en qué cantidades y cómo los están manejando, lo cual limita la posibilidad de hacer inversiones en infraestructura, en generar procesos de reciclaje para la valorización y que operen en realidad los planes de manejo como un instrumento que guíe la inversión y resuelve el problema.

En noviembre próximo presentarán el reglamento de la Ley de Economía Circular, el cual tuvo que haberse publicado entre agosto y septiembre pasado. Explicó que una vez que entre en vigor, se tendrá la posibilidad de registrar los acuerdos generales para la instrumentación de la responsabilidad extendida del productor, las gestiones circulares y las familias de productos que entrarán en este modelo.

Con la ley de economía circular, dijo, se busca  fortalecer la coordinación, la gobernanza, los instrumentos normativos para tener mayor información, planes de manejo, de planeación e inversión. Con ello, incrementar la prevención, separación, aprovechamiento y reciclaje de los residuos.  El subsecretario mencionó que la ley que introduce el segundo paradigma dentro de la economía mexicana, que es hacer que los materiales que ya tenemos en la economía permanezcan el mayor tiempo posible y para eso se reutiliza, se repara, se recicla o pueden ser usados en otra cosa, ya sea sus materiales y componentes en procesos de economía circular.

“Vamos a tardar años porque tenemos que ir generando la infraestructura que sea capaz de atender no solamente los flujos de material que van entrando en la economía por año, los aparatos electrónicos, el cemento y concreto, las llantas y los vehículos, sino también que sea capaz de manejar aquellos residuos acumulados desde hace años”, aseveró.

Cambio deber ser gradual

Mencionó que el cambio a un paradigma de economía circular debe ser gradual, pues se debe considerar que no todos los sectores están en la misma condición ni tienen las mismas capacidades de acuerdo con la familia de materiales que manejan.

Puso como ejemplo el cascajo, el cual es pesado, ocupa mucho volumen pero tiene poco valor, a diferencia del aluminio, que es ligero y tiene gran valor. Por ello, dijo, como autoridad ambiental se debe ser flexible de modo que cada sector tenga opciones para poder responder a la ley.

Otro ejemplo es el PET, el cual solo se recicla 55 por ciento. Explicó que esto se debe no a la falta de capacidad en la industria, sino a la falta de acopio. “Está tan dispersa la producción que no todo el PET puede llegar a los recicladores”.

Afirmó que se tiene que trabajar con los estados para que tengan inventarios de residuos al día, así como una supervisión estrecha sobre qué está haciendo cada uno de sus municipios y sobreponer límites a la proliferación de los sitios clandestinos o irregulares de residuos sólidos.

CON INFORMACION DE LA JORNADA