Reforzarán capacitación y medidas de seguridad tras accidentada Huamantlada

Comparte esta nota

Tras el video que circuló en redes sociales sobre la atención de un paciente que posteriormente falleció durante la Huamantlada, autoridades anunciaron medidas con las corporaciones de emergencia para reducir riesgos y mejorar la atención en futuros eventos, así lo informó el titular del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUMT) Irving García Cervantes.

En los diálogos circulares explicó que trabajará con Cruz Roja y con empresas privadas de ambulancias para reforzar la capacitación de paramédicos. El objetivo, explicó, es disminuir situaciones que puedan poner en riesgo tanto a los pacientes como al personal de emergencia.

La autoridad reconoció que hubo una actuación que debe revisarse, pero pidió también considerar las condiciones en las que trabajan los paramédicos. Durante el evento, señaló, algunos integrantes de los servicios de emergencia fueron insultados y agredidos con objetos por personas presentes en el lugar, lo que dificulta la atención de una emergencia en medio de una multitud.

La Huamantlada reunió a más de 200 mil personas y fue considerada por autoridades como la jornada más accidentada de los últimos cinco años. Además, se reportó el primer fallecimiento relacionado con este evento en ocho años.

Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con las condiciones de seguridad. Durante un recorrido realizado previamente con Cruz Roja y autoridades municipales, se detectaron burladeros que no cumplían con condiciones mínimas de seguridad, algunos de los cuales comenzaron a desmontarse. Sin embargo, al día siguiente nuevamente había personas ocupándolos.

Las autoridades también señalaron que el Ayuntamiento de Huamantla ha realizado campañas preventivas y aplicado restricciones a la venta de alcohol dentro del circuito. No obstante, insistieron en que la prevención no depende únicamente de las instituciones: también requiere que los asistentes comprendan que se trata de un evento de alto riesgo.

De cara a la próxima edición, el reto será mayor: reforzar los protocolos, mejorar las condiciones de seguridad, capacitar al personal de emergencia y evitar agresiones contra quienes acuden a salvar vidas. La pregunta ahora es si las medidas anunciadas serán suficientes para evitar que una jornada de celebración vuelva a convertirse en una emergencia de esta magnitud.