El Partido Revolucionario Institucional (PRI) anunció que no participará en la discusión de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Su dirigente nacional, Alejandro Moreno, afirmó que la propuesta representa una simulación y un intento por debilitar el modelo democrático vigente en México. La postura marca un nuevo frente de confrontación política y anticipa un fuerte choque legislativo.
Moreno señaló que la iniciativa presentada por Morena no busca fortalecer la democracia, sino consolidar al partido en el poder.
Desde su perspectiva, la propuesta carece de seriedad y transparencia, además de amenazar la autonomía de las instituciones electorales.
Durante una entrevista en radio, el también senador priista aseguró que su partido no respaldará lo que considera un retroceso para la equidad y la competencia política.
Falta de diálogo y acusaciones de imposición
Otro de los argumentos del PRI es la falta de convocatoria y comunicación por parte de la Comisión Especial de la reforma, encabezada por Pablo Gómez.
Según Moreno, el hecho de que no haya existido ningún acercamiento confirma que el proceso no responde a un ejercicio de construcción democrática, sino a una imposición política e ideológica que excluye a la oposición.
Comparación con Venezuela y alerta internacional
En un tono más enérgico, Alejandro Moreno comparó la reforma con procesos ocurridos en Venezuela, donde señaló que la pérdida de contrapesos y la concentración de poder derivaron en un debilitamiento de las instituciones.
Ante este panorama, el dirigente adelantó que el PRI recurrirá a instancias internacionales para denunciar lo que considera un riesgo para la democracia mexicana. Con ello, busca generar presión y observación internacional sobre las decisiones del Congreso.
Formación de un bloque opositor
La decisión del PRI se suma a la inconformidad de otros partidos de oposición. El PAN, bajo el liderazgo de Jorge Romero, también ha expresado quejas sobre la falta de escucha del oficialismo en el proceso de reforma.
Movimiento Ciudadano evalúa sumarse a esta postura, lo que perfila la construcción de un bloque opositor contra la iniciativa. Incluso el Partido Verde, generalmente aliado de Morena, ha advertido que no entregará un respaldo automático y esperará a analizar los detalles antes de fijar su voto.
Un debate legislativo complejo
El escenario anticipa un periodo legislativo marcado por la polarización. El PRI, al rechazar la reforma y llevar sus quejas a instancias internacionales, eleva el conflicto político más allá del ámbito interno.
La eventual conformación de un bloque opositor con el PAN y MC podría complicar las aspiraciones del gobierno federal de aprobar sin contrapesos los cambios propuestos, prolongando el debate sobre el rumbo democrático de México.
Con información de: Debate