El PRI de Tlaxcala elevó el tono de su discurso de oposición y colocó en el centro de la discusión política tres temas que podrían convertirse en parte de su agenda rumbo a 2027: la investigación relacionada con el uso de Casa de Gobierno, la falta de una planeación estatal de largo plazo y las condiciones que deberán garantizar las autoridades para que los ciudadanos ejerzan libremente su voto.
El presidente del Comité Ejecutivo Estatal del PRI, Enrique Padilla Sánchez, afirmó que su partido presentó inicialmente una denuncia relacionada con el caso de Casa de Gobierno ante la autoridad electoral, pero posteriormente recurrió a la vía penal al considerar que el asunto correspondía a esa materia.
Padilla Sánchez sostuvo que ahora corresponde a las autoridades determinar, con base en las pruebas y procedimientos correspondientes, qué procede en el caso. Su exigencia, dijo, es que exista una explicación clara sobre los hechos denunciados y que las instituciones actúen conforme a sus atribuciones.
Pero el dirigente priista llevó el debate más allá de la coyuntura electoral y cuestionó la manera en que se ha planteado el desarrollo de Tlaxcala. A su juicio, uno de los principales problemas es que los proyectos estatales suelen estar vinculados a los periodos de gobierno, en lugar de formar parte de una estrategia de largo plazo que trascienda administraciones.
Como ejemplo de las demandas ciudadanas que, aseguró, recoge el PRI en territorio, mencionó las condiciones de las calles, además de problemas relacionados con seguridad, salud, educación y medio ambiente. Para Padilla, un proyecto de desarrollo debe construirse con planeación, comunicación y participación de las comunidades.
El dirigente priista también se refirió al polémico proyecto del Polo de Economía Circular para el Bienestar, cuya realización fue descartada por el Gobierno estatal tras una nueva valoración técnica. Padilla consideró que cualquier proyecto de desarrollo debe contemplar desde el principio el diálogo con las comunidades, acuerdos claros y una ruta de trabajo conocida por la población.
En materia educativa, cuestionó los resultados que México ha obtenido en evaluaciones internacionales como PISA, particularmente en matemáticas y comprensión lectora, y sostuvo que el desarrollo estatal también depende de fortalecer la ciencia, la tecnología y la formación de nuevas generaciones.
Sin embargo, el mensaje político más directo apareció al abordar el proceso electoral de 2027. Padilla hizo un llamado a las autoridades estatales y municipales a evitar cualquier condicionamiento del voto y pidió que los ciudadanos puedan acudir a las urnas de manera libre, directa y democrática.
“Somos tlaxcaltecas y nos vamos a quedar acá”, planteó el dirigente priista al pedir a las autoridades generar condiciones de tranquilidad política y evitar amenazas o condicionamientos relacionados con programas o servicios públicos.
El PRI pretende así colocarse como una fuerza opositora que no solamente dispute candidaturas, sino que construya una agenda propia sobre desarrollo, servicios públicos, seguridad, educación y libertades democráticas. La apuesta será convertir esas demandas en discurso electoral y, posteriormente, en propuestas de gobierno.
A meses de que 2027 comience a dominar formalmente la agenda política estatal, el mensaje de Enrique Padilla marca una ruta: oposición, reconstrucción territorial y vigilancia del ejercicio del poder. La disputa por Tlaxcala empieza también en el terreno del discurso, y el PRI busca recuperar ahí un espacio que durante años perdió.