- Homero Meneses Hernández y Sóstenes E. Bedolla Espinoza, publicaron imágenes en diversos medios de comunicación presumiendo la adquisición de esta unidad vehicular; ahora se sabe que eso fue mentira pues jamás fue adquirida y los gobernados únicamente han estado pagando una renta, mes a mes, sin que eso haga que al concluir el trienio ese vehículo se quede para beneficio de la población.
En octubre de 2024, el presidente municipal de Hueyotlipan, Sóstenes E. Bedolla Espinoza, anunció con bombo y platillo la supuesta adquisición de un camión recolector de basura bautizado como “YUAWI”, apenas dos meses después de iniciar su gestión. Sin embargo, un documento de transparencia obtenido recientemente reveló que el vehículo no fue comprado, como afirmó el edil, sino rentado, exponiendo una mentira que buscaba engañar a la ciudadanía y proyectar una imagen de eficiencia.
El boletín oficial emitido a través de diversos medios en octubre de 2024, presumiendo la administración 2024-2027 encabezada por Bedolla, aseguraba que el camión recolector era un “logro alcanzado en menos de 60 días de gestión” y destacaba la “estrecha colaboración” con el gobierno estatal, representado por el secretario de Educación, Homero Meneses Hernández, quien fungió como padrino del vehículo.
El comunicado subrayaba el “compromiso con la optimización de recursos públicos” y presentaba al camión como una muestra de la “administración eficiente y responsable” del edil, postulado por Movimiento Ciudadano (MC).
No obstante, la solicitud de transparencia presentada este año desmintió la narrativa oficial. El documento reveló que el camión “YUAWI” fue arrendado y no adquirido, contradiciendo las declaraciones públicas de Bedolla.
Esta revelación ha generado cuestionamientos sobre la transparencia y la credibilidad de la actual administración municipal, especialmente porque el edil no ha ofrecido aclaraciones públicas al respecto.
La mentira, según analistas locales, no solo buscaba proyectar una falsa imagen de resultados rápidos, sino que también ha sido interpretada como un intento de Bedolla por posicionarse políticamente, en un contexto donde ya se ha distanciado del partido que lo llevó al cargo.
La ciudadanía de Hueyotlipan, que incluye la cabecera municipal y sus once comunidades, ha expresado su descontento, exigiendo respuestas claras sobre el uso de los recursos públicos y la veracidad de las promesas de campaña.
El caso pone en evidencia la importancia de la transparencia y la fiscalización ciudadana en la gestión municipal. Hasta el momento, ni el presidente municipal ni su equipo han emitido un pronunciamiento oficial sobre el escándalo, mientras que la comunidad espera que se tomen medidas para garantizar la honestidad en la administración pública.
