Entre los principales cambios propuestos, se plantea establecer en la Constitución la prohibición expresa del maltrato animal como principio fundamental, así como incluir el bienestar animal en el sistema educativo desde la educación básica hasta los niveles superiores, con el fin de fomentar una cultura de respeto y empatía hacia los animales. Asimismo, se propone que los ciudadanos tengan la obligación de garantizar el bienestar de los animales bajo su tutela y procurar un trato digno a aquellos en situación de calle o abandono.
Con estas reformas, los animales de compañía, incluidos aquellos sin tutor, obtendrían reconocimiento como seres sintientes, lo que implica que serían sujetos de consideración moral y solidaria. Además, se garantizaría su derecho a un trato digno, protegiéndolos contra el maltrato, la explotación y el abandono, bajo un marco legal que refuerce su bienestar.
Tras su presentación, la iniciativa fue turnada a la Comisión de Puntos Constitucionales, Gobernación y Justicia y Asuntos Políticos para su estudio, análisis y dictamen correspondiente.